/* Estadisticas del Blog ===================== Desde la Tramoya

03 septiembre 2009

Yang Liping



La bailarina y coreógrafa Yang Liping nos encandiló con sus anteriores espectáculos, "Impresiones de Yunnan" ("En busca del Shangri-La" versión para Europa) y "Sonidos de Yunnan", ahora lo hace con "El Misterio del Tíbet".
Las coreografías de Yang están inspiradas en las tradiciones rurales chinas, y son de estética fantasiosa, evocadoras de la cultura china, nos cuentan acerca del universo, la naturaleza, el interés por el origen de la vida y el deseo de perpetuarla. Yang pretende dar a conocer las danzas y el folclore de las minorías étnicas de su país, porque como ella misma dice:
"Para nosotros, la danza es una manera de expresión de nuestras concepciones de vida. Cantar y bailar, en nuestra vida, es una cosa tan natural como comer y dormir".




Aquí os dejo un fragmento de las escenas La diosa del Loto y de Unknown de First Time.

02 septiembre 2009

Orientaciones para dedicarte a esto que llaman teatro - 1




Comparte con los colegas el humo del canuto. Si no fumas petas puedes ser técnico, pero vulgar.
Dejarte rastas y proteger tu cuello aunque sea verano, con pañuelo palestino.
Recogerte las greñas en coleta ayudará a que escuches a otros.
Raparte la pelambre te dará una imagen de irreverente que servirá para que te dejen tranquilo.
Fruncir el ceño ante aquello que huela a prevención de riesgos laborales. Eso es de niñas y tú eres un machote.
Creerte tramoyista por subir y bajar varas, y hacer de ello un coto particular, tu pequeño universo.
Demuestra tu vanidad, encárgate de estar en todo, hasta que entiendan que eres imprescindible, y que sin ti, prevalecerá el caos.
Muéstrate arrogante, has de demostrar que tú sabes la hostia.
Lleva la ropa adecuada para exhibir músculos, muy importante que las nenas aprecien que ofreces carne.
Al terminar el curro, aunque no tengas ni putas ganas, haz un esfuerzo por tomarte unas cervezas con los colegas, conseguirás que no te miren raro.
Si tienes un contrato eventual o eres fijo pero temeroso, aprender a apretar el culo te evitará disgustos.
Siéntete especial porque haces luz o sonido, sin ti desaparecería el teatro, y eso sería terrible.

01 septiembre 2009

Habitando en la luna


Existe un universo de oscuridad que sólo revela su belleza cuando es tocado de refilón por un haz de luz tenue. De ese mundo sombrío veo emerger las crisálidas, cómo inician una danza de instinto liberador, revolviéndose en un envoltorio de luz pegajosa que las extingue. Cuando llega la noche quiero imaginar que lo que ven mis ojos es la calcomanía de Terpsícore despegándose de la luna, contorsionándose entre sus cráteres.


Apenas termino de escribir y ya el cerebro desmotivando al corazón, se muestra impasible, quiebra mis sueños sugiriéndome que en realidad se trata de la silueta de una bailarina atrapada en un círculo de luz que le ofrece la vida.
Repentinamente el redondel de luz comienza a mermar hasta engullir el cuerpo y alma de la bailarina. Esa luz solitaria surge para revelar un misterio, el rapto de sentimientos, porque así ha sido desde tiempos inmemoriales y a ellas no les ha importado tributar sus emociones por brindarnos una pizca de felicidad.


27 agosto 2009

Buscando al público del futuro


Con cierta frecuencia nos hemos quejado de que la danza y el ballet tenían una acogida en la sociedad menor a la deseada, no llegando a satisfacer ni tan siquiera unas mínimas expectativas. Esto que digo no es una apreciación mía. El Observatorio Vasco de Cultura publicó en 2008 los hábitos de consumo de cultura y los resultados aunque parezcan desalentadores, nos indican el camino a seguir. El 9,5% de la población de Euskadi acudió a ver un espectáculo de danza. Entre las razones dadas por el público para no ver más de un espectáculo, destaca la falta de tiempo libre. ¿Curioso no? Porque el tiempo se busca cuando algo realmente te interesa. Así que pienso que no hay que excusarse demasiado en la divulgación o difusión, y trabajar con más ahínco en el estimulo de nuevas sensibilidades en el ámbito adolescente e infantil.

Resulta paradójico pero existe una escasa oferta de ballet clásico de calidad que se contrapone con una demanda del público, reiteradamente desatendida. Por otro lado los programadores de teatros se han acomodado en la tiranía de ignorar al público y nada hacen por poner en marcha procedimientos de consulta para recabar información acerca de gustos o preferencias.

¿Cómo iniciar a los niñ@s en el ballet? ¿De qué manera inculcarles la importancia que tendrá en sus vidas? ¿Cómo se forja la afición? ¿Cómo enseñarles el vínculo artístico y pedagógico del ballet clásico, dentro del conjunto de la danza? ¿Cómo formar y captar público joven?
No hay una única respuesta. Pero una parte de la solución podría encontrarse en programar campañas anuales escolares con funciones de ballet adaptadas, apropiadas para ell@s. A ésta actividad hay que dotarla de continuidad si queremos que cale en el núcleo de población a la que nos dirigimos, porque si constituyera un acontecimiento esporádico, estaríamos dejando pasar el tiempo. Hay espectáculos magníficos (ver video), para fomentar la afición al ballet o la danza, ¡están ahí!, si nuestros deseos son cambiar la actual situación, ahora sólo queda ponerse en marcha.

24 agosto 2009

La tecnología danza en tutú


He escrito más de una vez, y ésta no será la última, que la disociación entre artes escénicas y tecnología puede conllevar la creación de espectáculos extraordinarios, pero también estoy convencido, de que las aplicaciones tecnológicas al servicio de la sensibilidad artística ayuda a configurar la plasticidad del espectáculo. Mejor veámoslo en imágenes.

22 agosto 2009

Desnudos en Central Park



Cae el día en Central Park.
Un árbol, una roca, un banco, un puente con barandilla y al lado una farola. Mucha hierba artificial y, al fondo sobre un "ciclorama" nutrido de los colores del atardecer, los rascacielos de Nueva York pintados sobre un material plástico. Según va cogiendo temperatura con el calor que desprenden los focos, el cielo comienza a presentar arrugas, algo parecido a como si fuera a resquebrajarse. Pero vayamos al principio. Comienza la función y mira tú si es rara la naturaleza, porque estando apagada la farola, se ilumina el banco, el árbol y el césped del parque donde transcurre la acción, y al concluir este acontecimiento paranormal, termina por encenderse la farola y los panoramas que iluminan el cielo de Nueva York.

La luz, ¡hay la luz! Basta decir que hay más en las escenas de noche que en las de día, y la culpable va a ser…digamos una farola. Un foco montado a las bravas en un botalón a la vista de todo chichi birichi, que a parte de joder cuando se enciende a las primeras filas de butacas y proyectar sombras noctámbulas sobre el decorado, sirve para nada más. Y el mismo foco erre que erre, vuelve a encenderse ahora en la escena de día, generando más sombras conocidas, repetidas. Entra en escena el guarda del parque, al ver a Gerry con su portátil trabajando, se disculpa –Gerry contesta- ¡No, no se preocupe, apenas queda ya luz! –y recoge el ordenador- Hasta aquí todo normal, sino fuera porque llevamos veinte minutos con una luz resplandeciente sobre el escenario que se mantendrá hasta el final de la representación, y todos los días la misma matraca. Luz sin sutilezas, y la escenografía se presta, es muy agradecida para crear cualquier atmósfera lumínica. Existe tanto rebote de luz sobre el decorado, que la máquina de reflejos de agua no produce reflejo alguno perceptible sobre el arco del puente.

Para tratarse de una puesta en escena naturalista, a la roca fabricada en porespan se le nota demasiada falsedad, la morfología, orientación, color y texturas guardan poca similitud con las encontradas en la naturaleza.

Los efectos de audio (sonidos de sirenas, circulación tráfico, voces…) son sacados por P.A porque la compañía rechaza el uso de monitores internos en escenario, con lo que se pierde el sentido de la realidad, toda naturalidad. Los graznidos de los patos son lanzados por los altavoces de la sala, cuando la lógica exige un monitor camuflado debajo del puente, en el estanque, para que el efecto tenga cierta verosimilitud. A estas alturas de mi trabajo, ya no cuestiono nada, me he acostumbrado de tal manera a tanta desidia técnica ajena, a los criterios surrealistas de los demás, que no merece la pena agotar energías en causas perdidas.

Comedia discreta, moderada, de humor recatado. La obra mantiene una marcha constante, comedida, de trama simple con temor a aventurarse, a ir algo más allá, ni tan siquiera lo busca, pasa de puntillas con continuos amagos hacía cuestiones que darían mucho más de si.

Los artistas están obligados a moverse en un palmo de terreno marcado por la escenografía, y esto es bueno, porque sus movimientos en escena no rellenan espacios, como sucede tantas otras veces.

20 agosto 2009

No te asuste mi nombre


Lugar: Casa de Cultura Lugaritz
Día: 25/Agosto
Hora: 19 h
Precio: Entrada libre
Edad: Todos los públicos
Muy recomendable *****




Hay realidades ocultas que están ahí delante de nosotros, pero simplemente no queremos o no nos atrevemos a mirarlas de frente, preferimos vivir de espaldas a aquello que mancha nuestra felicidad, escapar de lo que nos resulta ingrato, cuya presencia es molesta. Pero acaso la historia de cualquiera de nosotros ¿no está formada de vergüenzas y miserias? A veces, las menos, irrumpe alguna compañía de teatro que tiene la osadía de enfrentarnos a nuestros miedos, de ponernos ante situaciones que nos revuelven las tripas y lo hacen acompañando sus propuestas de manera plástica, estética, bella, para convertir el amargor de la hiel en digerible. No te asuste mi nombre es un espectáculo extraordinario, apto para niñ@s, en el se trata un tema infrecuente, nos enseñan acerca de la muerte. Esto puede sonar tremendo, pero te aseguro que está tratado con tanto mimo y sensibilidad que los críos lo entenderán, te acosaran a preguntas o se callaran, pero no les dejará indiferentes. Aprenderán que morirse es una putada irremediable, y a ver la muerte como algo natural, parecido a cuando te enseñan a caminar.

15 agosto 2009

Reír por reír



Por mi trabajo acostumbro a presenciar las funciones de teatro entre cajas o desde la galería de tramoya del telar. Consciente de que esa perspectiva desvirtúa la percepción del espectáculo, me tomo un día de fiesta para ver la función como un espectador más que se sienta en el patio de butacas. Según avanza la obra comienzo a escuchar el murmullo cardíaco que trata de enredar a mi cerebro, y éste me dice que esquive aquello que conduce a líos, pero ya lo he dicho en alguna otra ocasión, nada puedo hacer por evitarlo, es genético y poco me importa navegar contra corriente.

¿En qué consiste la obra? Básicamente, en hacer payasadas encima de un escenario ante un parvulario que llenó el teatro Principal durante toda la semana. Que funcione una comedia como esta es realmente una tarea meritoria tratándose de Donostia, aunque todos los días hubo público que entre murmuraciones abandonó la sala. Al menos han tenido la valentía de poner en escena algo diferente, la apuesta es muy arriesgada y a juzgar por el público la superan, porque consiguen llevar alegría hasta sus corazones, y si la alegría es salud, ésta obra de teatro debería estar subvencionada por la Seguridad Social. La versión teatral de “Los 39 escalones” no está pensada para que la interpreten actores sino terapeutas de la risa, y en esto Diego Molero se sale.
Nos encontramos con una historia de pasatiempo contada de un modo estrafalario, sarcástico, satírico, absurdo, esperpéntico, estrambótico, con diálogos que persiguen el retruécano y de escaso interés. La pantomima tiene una espía que se sabe que es extranjera porque salpica erres y ges al hablar como si fueran gargajos. Para que no falte de nada, aparece un receloso campesino escocés que debe ser un cruce entre baturro y asturiano. A ratos, parece que nos encontráramos ante un concurso de poner caras, de congelar posturas o gestos. Con semejante entorno poco importa que la función salga piciada, nadie lo va a notar.

Humor rayano al desvarío. La delatora esposada, se encuentra de repente con un individuo enfrente suyo que yace en el suelo despatarrado, con las piernas abiertas mirando hacia arriba. La raptada frena la huida y pregunta, ¿Qué es esto? El personaje tumbado contesta, - ¡soy una grieta! . La actriz no puede contener la risa, así que saltan a la siguiente escena mientras el público aplaude y ríe a rabiar. Pasado algún tiempo encajo lo sucedido, y llego a una conclusión, puede que equivocada, si este tipo de vaciles provocan gracia, ¿será que existe una necesidad imperiosa de reír o que se tiene el sentido del humor atrofiado?

Aunque los elementos escenográficos se empleen ex profeso de una manera ridícula, hay que reconocer un trabajo de coordinación entre cajas frenético.
El uso de la luz me ha parecido imprudente, iba y venia vacilante, ensuciaba bambalinas, la elección de colores verbenera, alguien debería decirle al iluminador que una función de pago no es un ensayo de luces, que al teatro se viene con los deberes hechos, y… ¡qué deje de una puta vez de jugar con la luz! Los destellos de luz que preceden a la tormenta, infringen el límite de velocidad de los relámpagos.


Hay escenas que se prolongan demasiado rompiendo el buen ritmo que llevan otras, con lo que por momentos la obra se convierte en algo tediosa, no así para el que ha ido a reír a toda costa, hay gente que le hacen gracia hasta los silencios.

13 agosto 2009

La Bayadera



Días: 20-21/Agosto
Horario: 20:00 h
Lugar: Kursaal
Precios: 45-36-28-23-10 euros
Compañía: Corella



Entre todos hemos ido haciendo un mundo tremendamente áspero, inhóspito, sin apenas espacios para sensiblerías, dejamos el progreso exclusivamente en manos de la ciencia y la tecnología, y si surgiera cualquier brote de sentimentalismo lo condenamos al desahucio. Aún a pesar de un clima tan contrario, el ballet subsiste, y yo creo que lo hace, porque en el fondo necesitamos incursionar por remansos que nos permitan, olvidar durante unos instantes los dolores que transitan por nuestras almas.
Nunca el ballet fue un espectáculo de masas, pero si vivió tiempos de un mayor reconocimiento, hoy sin embargo, se ve como una reminiscencia del pasado, un anacronismo, aunque yo creo que se ha convertido más, en un refugio de soñador@s, y como las oportunidades para soñar son pocas, debemos aprovecharlas.

Para los que no podáis acudir, aquí os adelanto un video de La Bayadére, por ahora nos conformaremos con eso. Lo que en el se ve corresponde a la entrada de las sombras por la rampa, y al baile de las sombras.
La Bayadera (bailarinas devadasi en la india) es una de las obras de repertorio clásico del ballet romántico, que figura entre las coreografías representadas por las grandes compañías de ballet clásico del mundo. El libreto original de Sergei Kuschelok y Marius Petisa con música de Ludwig Minkus se pensó para tres actos y cinco escenas.
La Bayadera se sitúa en Oriente y nos presenta la historia de Nikya, bayadera (devadasi) de la india enamorada de un príncipe (Solor) que debe casarse con la hija del rajá gobernante. Ocurre que el gran sacerdote de la religión brahmánica también desea a Nikya. La malvada hija del rajá (Gamzatti) no lo duda y hace morir a Nikya mordida por una áspid venenosa. Todo esto ocurre en el mundo real. Cuando la Bayadera ya ha muerto, aparece en un más allá irreal, en el reino de las sombras.

Sombras que deseamos nunca se ciernan sobre el ballet clásico, pues en el se encuentra al igual que en la música o la poesía, los únicos páramos donde se alberga el romanticismo y que convierten nuestra estancia en este mundo en algo más habitable.

05 agosto 2009

¿El mejor espectáculo? La vida


La inmensa mayoria prefiere la sofisticación, yo me quedo con los espectáculos sencillos y bellos, con aquellos que ofrece la vida y que por estar siempre ahí, permanecen invisibles, pasan desapercibidos ante los ojos de mirada indiferente.


03 agosto 2009

Mi primera vez

“Una persona caminando en un espacio vacío mientras otra observa, es todo lo que se necesita para que surja el teatro.” Si atendemos a las razones de Peter Brook, que de esto sabe un huevo, entonces, lo que vimos en el Antzoki Zaharra (Mi primera vez), sin ninguna duda puede ser teatro o una maratón de carreras en el escenario.

Por el Principal aparecieron espectadores salidos de otro planeta, infrecuentes, desconocidos, que en cada oscuro de luz se rompían las manos a aplaudir.
Sabedores de que sus parroquianos funcionan como un juguete de mecanismo simple, la obra está teledirigida a auscultar el morbo de la gente, de una manera, llamémosle con excepciones, interpretativa. Espectáculo enfocado para pajilleros mentales y no apto para timoratos. Se lanzan a degüello desnudando el lenguaje, más que desenfadado, desvirgado (para algunos obsceno), se habla de sexo sin tapujos y, aunque el tema pudiera resultar recurrente, consiguen tocarnos fibras que provocan la risa amorfa.

Hay situaciones realmente simpáticas, otras hilarantes, y atisbos de estereotipos sexistas preocupantes. El cerebro humano no parece procesar con la misma facilidad las escenas más curradas, porque la tendencia fue descoyuntarse de risa ante los “chistes” más burdos, o por así decirlo, yo tuve la sensación, de que el público vino al teatro con la risa puesta. Y algunos con alguna sustancia legal demás. En algún momento, los cómicos se ponen transcendentes y al terminar la escena del incesto adornado como un acto de piedad, se quedan sobrecogidos unos y aplaudiendo otros.

Cambio de roles, el papel de hombre es interpretado por una actriz que con un deje chulesco nos desmenuza cómo pertrechó una violación.

Historia-3564. ¿Enaltecimiento de una violación?
Si lo sé. En teatro tratamos con convencionalismos, los muertos no están muertos, las lágrimas no son verdaderas y la tristeza se finge…pero esto es lo que oímos:

“La verdad es que iba enseñando bastante pierna. Cubrí su boca con mis labios mientras le metía mano en sus preciosos pechos.
¡Por favor suelta! ¡No! ¡No!
Cada vez que me decía que no, a mí eso me ponía cachondo como a un perro.
Alcancé ese trocito de tela que sujeta las bragas de las mujeres, un trocito que está en el lateral y que no mide más de un centímetro de ancho.
Braguitas blancas a punto de derrumbarse. El vestido amontonado en la cintura, el sujetador suelto y sus piernas abiertas de par en par, dándome vía libre hacia su coñito.
¿Qué iba a hacer?
Me levanto y me desnudo para reclamar mi premio.
¡Suéltame! ¡No! ¡Oye déjame!
Además yo estoy seguro que aunque dijera que no, a esa tía le encantó su primera vez.
¿Qué no?

¿Objetivo? Provocar gracia, y en algunos espectadores lo consiguió. Los psicópatas que se ocultaban en la oscuridad del patio de butacas, embriagados de lascivia ovacionaron la actuación.
En la siguiente escena pudimos ver en clave de humor el doblaje y representación mímica de un culebrón de telenovela, con maltrato de género incluido y correspondencia de hostias a tutiplé.

O yo estoy muy confundido o esta especie de sketch pretendiendo alcanzar el descojone de la gente, ayudan poco a sensibilizar, a construir sociedades más solidarias, igualitarias y justas. Labor de la que el mundo del teatro no debiera mantenerse al margen por recoger unas migajas de aplausos.

27 julio 2009

¿Y por qué no copiar lo que funciona?


En alguna ocasión he tratado de pasada la manera que tienen algunas organizaciones de publicitar los espectáculos, y por lo general siempre llegaba a la misma conclusión, de que es preciso adaptar los sistemas promocionales basados en rutinas de dudosa eficacia, diversificándolos hacía estrategias más contemporáneas.
Para que nos entendamos. No dudo de que haya que continuar incidiendo mediante el empleo de los medios de difusión tradicionales, para dar cobertura informativa a un público fiel a las artes escénicas, conocedor de los cauces de información, pero habrá que aventurarse a explorar fuera del ámbito de influencia habitual si apostamos por captar a la clientela aletargada. Cómo llegar hasta ese público potencial, oculto, para hacerle saber que puede ocupar parte de su tiempo de ocio en actividad teatral. Y aquí es donde comienzan a surgir mis dudas.

La pegada de carteles al boleo, donde se puede o te dejan, los inatrayentes expositores de los teatros, las carteleras tradicionales, los anuncios espartanos en los periódicos, me parecen recursos insuficientes, cuando no desacertados, si se pretenden alcanzar otras repercusiones. Deberíamos abandonar la mentalidad inspirada en la política del resignamiento y comenzar a indagar por qué el teatro, pero sobre todo la danza, tiene en nuestra sociedad una aceptación tan minoritaria. No estoy queriendo decir que los teatros los hayamos convertido en guetos culturales, aunque a veces lo pienso, ni que la única solución para rescatar al teatro y la danza de su realidad actual pase por cambiar o mejorar exclusivamente las técnicas de marketing. No. No digo eso. Nos queda un largo trayecto en el que han de intervenir factores muy diferentes:

- Educación.
- Difusión.
- Promoción.
- Precios.
- Campañas escolares.
- Acondicionamiento de los teatros (temperatura, comodidad, luminosidad…).
- Mejora del transporte público.

Si acertamos con todos ellos, otras generaciones asistirán al renacer del teatro como un acontecimiento normal en sus vidas, y mientras nos ponemos a ello, aprendamos de los demás. ¿Cómo se logra que una ciudad respire al ritmo del jazz? Envidiable la maquinaria publicitaria del Festival de Jazz de Donostia (banderolas, tv, radio, prensa…), aunque a mí me ha llamado la atención una iniciativa, tal vez más modesta, pero muy práctica y original, además de reveladora, pues da a conocer la sociología del paisanaje, me refiero a las cajas de periódicos con la programación del evento, repartidas por los centros de hostelería.


26 julio 2009

¿De cuándo acá nos vino?



Compañia: CNTC
Autor: Lope de Vega
Obra: ¿De cuándo acá nos vino?
Lugar: La Cava (OLITE)
Duración: 2 horas
P.V.P: 10 euros



Ocurre una vez cada año, en las mismas fechas, gentes venidas desde distintos sitios nos disponemos a viajar al pasado, y eso ocurre a través del Festival de Teatro Clásico de Olite, es por así decirlo, como una máquina del tiempo que rezuma historia y venera a los clásicos.. Entre los torreones del castillo gótico, a sus pies, se yergue el escenario de La Cava, al raso de la noche.

Tomo asiento en la grada y mis vecinas de butaca me miran con incredulidad, deben ser asiduas, - ¿no has traído ropa de abrigo? – eehh, pues yoo, no. Al rato entiendo su pregunta, porque observo sorprendido que comienza a refrescar, a levantarse un viento que antes no estaba. Y yo en mangas de camisa presiento que se me chafó la función. Me ven aterido de frío y ellas pertrechadas con chaquetas y fulares. He debido darles lástima, porque sacan una manta que terminamos por compartir. Desde aquí, gracias a esas samaritanas sin fronteras. Pero vayamos a lo que nos ocupa.

Con la idea de recuperar esencias la Compañía Nacional de Teatro Clásico nos propone la aceptación de convencionalismos teatrales en desuso, que creíamos tener superados, mediante una escenografía ¿estilo iconoclasta? , alegórica. Ya sabes, de las que dejan rienda suelta a la imaginación, y no es que yo carezca de ella, pero a mi entender pasa desapercibida. Nadie podrá negar que resulta intemporal, y pocos podrán saber qué representa. Y claro ante ese aporte de irrealidad, es el vestuario, calzado, tocados, sombreros, utilería y el modo de decir las cosas, los que se encargan de llevar a nuestro subconsciente hasta aquella época.

Comedia de capa y espada sin duelo al uso ni honra que vengar, con ausencia de verja toledana, enredadera en tapia o muro por la que trepar al asalto de la dama a conquistar, nada de eso hay, porque no se necesita. Asistimos a una historia de amor, de disputa por un mismo amor, pero sin barreras. Madre soltera e hija en edad casadera se encaprichan de un soldado gallardo venido del frente de Flandes. Madre e hija se van inventando argucias para casarse con el, y durante el enredo aparecen otros pretendientes con séquito incluido que animan la trama. La obra tiene de todo; celos, truhanes, cortejo, casamientos convenidos, compra de voluntades, romanticismo, pasión, confabulaciones, música en vivo, bailes, cantantes, carreras de actores y actrices por el escenario, pensamientos con la entrepierna…

Actores y actrices están sobrados, se les nota bregados, curtidos en la declamación del verso antiguo, la cadencia al decirlo, el texto les va surgiendo de sus adentros de una manera fluida, espontánea. Cuando no estas acostumbrado al verso de antaño, como es mi caso, de repente te sueltan estrofas cargadas de ingenio que apabullan la mente. Mira que trato de hacerme al clásico, pero me pierdo en sus expresiones. Las escenas se suceden al ritmo de batidora, para cuando encajo una me encuentro de bruces con la siguiente, en un continuo ir y venir de personajes, en diálogos de toma y daca, para mi cerebro ametrallantes.

No sé por que razón, de dos horas de versos ininterrumpidos, mi memoria ha retenido una frase, “en doliendo la cabeza, olvidan su oficio los pies”, y en ese estado abandono Olite, aunque por suerte no tengo que patear mucho camino. Al cruzar sus campos de labranza, arropados por el rastrojo del trigo, ya duermen junto a las amapolas los girasoles. Y a eso mismo me voy yo, a dormir.

10 julio 2009

Maté a un tipo


Llegó el verano y algunos se las prometían muy felices, ¡por fin la temporada de teatro veraniega! La que nos garantiza el entretenimiento y los dineros. Pero mira tú que no, al menos en su comienzo. Si quieres estar fresquit@ este fin de semana en el Principal-Donostia (esta es la parte promocional), el precio incluye una obra de teatro donde se nos describe la amabilidad del asesinato, bueno los asesinatos que llegan a alcanzar el cariz de vicio.
No, no es comedia, no hay lugar ni para esbozar una sonrisa. Pero tampoco es drama. Entonces. ¿Qué coño es? En mi opinión, una manera como otra cualquiera de perder tu tiempo.

¡Cariño, he matado a un tipo! Y luego va y nos lo cuenta. ¡Y de qué manera! Si es que encima el muerto le debe estar agradecido. Vaya birria de interpretaciones, para conciliar el bostezo. Nada convincentes, qué pocas ganas, conscientes de ello o no, transcurrió como si tuvieran prisa (60´) por acabar de torturarnos, lo cual es de agradecer. Entre puñaladas y estrangulamientos narrados, se suceden las frases, las réplicas de relleno, sin trama, nos presentan una no historia estúpida, insulsa, deslavazada. La manera que tienen de hacer y decir, suponiendo que hubiera algo que decir, resulta mortífera, parece que quisieran se extendiera hasta el patio de butacas, como pretendiendo asesinar nuestro interés por el teatro.

Y al finalizar la representación, en los aplausos, durante el reclinatorio de cabezas, estas deseando que se desprenda del telar una bambalina asesina, para que adquiera sentido el precio pagado por la entrada (20-24 euros).

07 julio 2009

El ciclo de la danza


Dedicación exprimida al límite, perseverando cerca de la extenuación hasta encontrar el movimiento buscado, o alcanzar la sincronía que les marca su corazón.

En cada salto ascienden a las alturas hasta colgarse del vacío, allí capturarán sus anhelos. Al pisar de nuevo el tapiz, lo salpicarán de sueños prestados, recogidos en su incursión por el aire. Así de este modo, bailarina y bailarín llegan al ocaso de sus vidas en los escenarios, bailando los sueños de los demás. Y al colgar las zapatillas, liberaran sus ideas para que sean realizadas por una nueva generación.

06 julio 2009

Bailes de sentimientos

Cuantas veces he asistido a espectáculos de artistas considerados normales que daban grima, de una pobreza interpretativa de esas que te hacen perder la fe y por causas que desconozco, al finalizar la función se les reconocía su esfuerzo con aplausos de cortesía, consiguiendo hacerse un hueco en este extraño universo de ilusión que se esconde en los teatros. Y sin embargo al diferente se le excluye o se adopta ante él una actitud paternalista, compasiva.

Desde hace no mucho tiempo descubrí en el teatro pero sobre todo en la danza un mundo lleno de matices, ocurrió cuando aprendí a mirarlo desde otras perspectivas, de un modo diferente, cuando entendí que cada uno tiene su ritmo y que no tiene porque ser el mismo para todos. Sucedió al ver en el escenario a artistas, (que poco me gusta la palabra) con discapacidad, entonces me di cuenta que ell@s, como cualquier otr@ artista, tienen preocupaciones, inquietudes, sensibilidad, capacidades, deseos de comunicarse, necesidad de expresarse y de oportunidades, pero por encima de todo, de ser felices.

Por favor, entrega un poco de tu tiempo en ver éstos videos, y al terminar seguramente coincidiremos en que ell@s no necesitan compasión, sino aplausos.

* La compañía de bailarinas chinas son todas sordas, los movimientos coreográficos a realizar les son marcados por monitoras mediante el lenguaje de signos























04 julio 2009

Aclaraciones al artículo anterior


Como observo que el artículo “Razones para no cerrar un teatro” ha generado algo de confusión y por petición de alguna lectora, intentaré ser más conciso.

• Quizás el título no sea el más adecuado. Lo que quería expresar con el, era en genérico. La tristeza que me produce cuando se cierra un teatro, cualquier teatro.

• El por qué habéis vinculado los comentarios con el Antzoki Zaharra, imagino que porque al artículo le acompañaban algunas imágenes de ese teatro, junto a otras que no guardan ninguna relación con el. Con las fotos intentaba (veo que no lo he conseguido) reflejar las motivaciones para mantener activo, con vida, repito, cualquier teatro.

• Por supuesto no me voy a ocultar. Mantengo mi espíritu crítico, indócil, aún a pesar de las hostias recibidas. No negaré lo que he escrito. ¿A qué me refería? Simplificándolo mucho. A que se debe dedicar el mayor esfuerzo en evitar intervenciones similares recientes para no incurrir en los mismos, es mi opinión, errores, si se decidiera emprender su remodelación. Cito de pasada sólo algunos:

- Rehabilitación irrespetuosa con la historia.
- Reformas que dificultan o condicionan actividades.
- Equipamientos en desarmonía, en algunos aspectos mediocres, descompensados, con escasa trayectoria de futuro.
- Infraestructuras escénicas polivalentes con su problemática asociada, todo vale para todo o para casi nada, pero de manera optimizada, para poco.
- Invasión de espacios, en detrimento de la actividad que le da sentido a la existencia de un teatro.


Puedo contar hasta aquí, y aún así seguir esperando problemas.

02 julio 2009

Razones para no cerrar un teatro


Y en caso contrario, que sea para reformarlo, pero no mutilando espacios, ni cercenando contenidos, sino para dignificarlo….y me paro aquí, los que me conocéis sabéis como pienso, y los problemas que ello me acarrea. Prefiero insinuarlo gráficamente.








¿No son razones suficientes para dedicarle atención a cualquier teatro?

DFERIA-Tatami



Acabo de salir del teatro, se estrenaba Tatami. Me pongo a escribir nada más terminar la obra, para no perder el hilo de aquello que no he visto.

La historia tiene lugar en el interior de un avión durante un vuelo Madrid-Tokio. La escenografía de ambientación alusiva es resultona. Alucinante ver a los protagonistas subidos en una grúa de TV (adaptada con asientos de avión) surcando cada uno de los rincones del escenario. Subiendo a alturas vertiginosas, descendiendo abruptamente sacudidos por turbulencias, girando. La idea es brillante, y está muy bien resuelta. Por ponerle un pero, diré que se reflejan los cromados de la dolly y cuando se adapta la retina queda revelada la presencia de las tripas del mecanismo y la del manipulador de grúa. El sonido de los turbomotores para obtener un efecto enérgico, penetrante, que consiga más contundencia, que logre sacudirnos en la butaca, hubiera necesitado de cajas de subgraves.

Se traspasa a la tarima del escenario la novela de Alberto Olmos “Tatami”. Algunos vieron en la función de teatro, pasajes cargados de poesía y romanticismo,pero a mí me parece que eso es adornarlo con sesudas reflexiones entorno a la condición humana y demás zarandajas. Yo presencié una obra en clave de relato verbal con contenido erótico, la obsesión de un fisgón depravado que sólo piensa en follar. El ideario de un perturbado sexual con deseos lascivos, con claros signos de voyeurismo pederasta. Y aún a riesgo de ser inconsecuente, se podría incluso admitir, que se nos cuenta la vida de un enfermo afectivo que de buenas a primeras, te suelta un discurso tejido entorno a su intimidad. Si escarbamos un poco más, podríamos notar que muy en el trasfondo de la historia aflora la incomunicación y la soledad.

Cuando pasan delante de tus morros escenas que se retuercen en el dramatismo, esperas conmocionarte, sentir una punzada en el corazón, pero…es como si el órgano encargado de hacernos sentir, hubiera emprendido la huida de la cavidad torácica y también del teatro, aunque no, sigue ahí, pero no se estremece, más bien al contrario. ¿Soy un témpano? Los que me conocen bien, dicen que tengo la sensibilidad hospedada en la superficie de la piel. ¿Entonces? ¿Es el lenguaje engolado? ¿Su complejidad? ¿Su parida literaria? ¿Su estructura descriptiva, narrativa? Decididamente ¡No!
A mi me pareció que la obra no encontró el ritmo acertado, que los interpretes sucumbieron ante el peso del dialogo, que salieron a su encuentro pero se extraviaron en el camino indagando al personaje, que su aridez emocional nos escamoteo la vivencia de sensaciones y lastró el recorrido de nuestra imaginación. Un texto procaz lanzado en una sucesión inerte de palabras sin alma. Me esfuerzo por engancharme a la obra, ¡pero que va! No hay manera. Intercambio pareceres con una amiga, antes de escribir lo que ahora lees, e insiste en algo que yo ya sabía, soy un tipo raro.

01 julio 2009

DFERIA-Avenida Dropsie



Haber, no voy a extenderme demasiado aunque el tema da de sí, porque no merece la pena. Para qué andar con eufemismos. Si lo que se pretende es que el público huya despavorido del teatro, por ahí vamos bien. Hacía mucho tiempo que una obra teatral no me aburría tanto. Me fui cincuenta minutos antes de que terminara, aunque arrebatos y amagos de marcharme incluso a los 30 minutos del comienzo hubo varios, pero vencí a mi conciencia hasta que ya no pude más. Lo malo de ver teatro en idiomas que desconoces es que da igual que los actores sean excelentes, nunca lo sabrás.
¡Joder esto es vanguardia! Acudir al teatro a leer sobre una pantalla los diálogos, mientras los actores chillan en su lengua vernácula. ¿Snobismo? ¿Interculturalidad? ¿Convergencia de culturas? ¿Estrechamiento transfronterizo? Llámalo como tu quieras.
Y nos lo anunciarón con fanfarria "es poesía en escena". ¡Hay que joderse! Menuda patochada. ¿Poesía? Eso demuestra lo poco que algunos leen.
Escenas pantomímicas, por aquello de la universalidad, que a mí me resultaron soporíferas, cansinas. Pobre Marceau, dilapidando su legado. Al soniquete del ¡pasen y vean un diluvio en escena! Como en tiempos pretéritos se anunciaba Rambal. Que tristeza, encerrarse en un teatro para ver la imitación de la lluvia en un país donde abundan las precipitaciones. Y lo jodido es que el chaparrón es de lo mejor que pudimos ver.
Me pone de mala hostia tanto esfuerzo de la gente para obtener una puesta en escena cautivadora, que en ningún momento suplió el cómo y el qué se nos contaba, ¡porque no había nada que ofrecer!