Me pongo muy pelma, pero no me cansaré de repetirlo. Si somos capaces de subir y bajar varas sin romper nada que cause daños de miles de euros, o sin romperle la cabeza a alguien, esos logros no nos convierten en tramoyistas ni en operadores cualificados para manejar una consola de control de tramoyas aéreas. Llegas una mañana al teatro, pisas el escenario, y te encuentras con una situación de realidad como la que muestrán las fotos.
Vara electrificada sin focos que supuestamente sube después de realizar un desmontaje. El operario de consola de control de varas motorizadas se encuentra tan sólo a 1,70 m de la vara que está maniobrando. La vara entra en conflicto porque un operador despistado de manera inadvertida emprende la maniobra de subida cuando la vara asciende dando bandazos, serpenteando de boca a fondo y la multipar de circuitos eléctricos, queda apoyada sobre la jaula de protección del áncora del telón de boca.
Ante esa situación continua la distracción, porque en la pantalla de consola aparece sinóptica de estado de alarma que deja un registro de alerta de código 252 (detector de cable flojo activado).
La detección de ese tipo de alarmas requieren la atención del operador, que deberá comprobar lo sucedido. La vara quedará inactiva en subida-bajada hasta solventar la circunstancia que ha provocado la inmóvilidad del eje-motor, pero esa corrección por si sóla no pondrá de nuevo en servicio el eje-motor, será necesario, o bien resetear consola (52 sg duración), o bien acceder a la galería de motores para acceder a la electrónica de control y pulsar el botón de reinicio del sensor de cable-banda.
Bien, o mejor dicho mal. Nada de eso se hizo. Se opta por apagar consola y se deja la vara inoperativa sin advertencia alguna. Valorizando el trabajo en equipo (ironía).


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