La inmensa mayoria prefiere la sofisticación, yo me quedo con los espectáculos sencillos y bellos, con aquellos que ofrece la vida y que por estar siempre ahí, permanecen invisibles, pasan desapercibidos ante los ojos de mirada indiferente.
05 agosto 2009
¿El mejor espectáculo? La vida
La inmensa mayoria prefiere la sofisticación, yo me quedo con los espectáculos sencillos y bellos, con aquellos que ofrece la vida y que por estar siempre ahí, permanecen invisibles, pasan desapercibidos ante los ojos de mirada indiferente.
03 agosto 2009
Mi primera vez
Por el Principal aparecieron espectadores salidos de otro planeta, infrecuentes, desconocidos, que en cada oscuro de luz se rompían las manos a aplaudir.
Sabedores de que sus parroquianos funcionan como un juguete de mecanismo simple, la obra está teledirigida a auscultar el morbo de la gente, de una manera, llamémosle con excepciones, interpretativa. Espectáculo enfocado para pajilleros mentales y no apto para timoratos. Se lanzan a degüello desnudando el lenguaje, más que desenfadado, desvirgado (para algunos obsceno), se habla de sexo sin tapujos y, aunque el tema pudiera resultar recurrente, consiguen tocarnos fibras que provocan la risa amorfa.
Hay situaciones realmente simpáticas, otras hilarantes, y atisbos de estereotipos sexistas preocupantes. El cerebro humano no parece procesar con la misma facilidad las escenas más curradas, porque la tendencia fue descoyuntarse de risa ante los “chistes” más burdos, o por así decirlo, yo tuve la sensación, de que el público vino al teatro con la risa puesta. Y algunos con alguna sustancia legal demás. En algún momento, los cómicos se ponen transcendentes y al terminar la escena del incesto adornado como un acto de piedad, se quedan sobrecogidos unos y aplaudiendo otros.
Cambio de roles, el papel de hombre es interpretado por una actriz que con un deje chulesco nos desmenuza cómo pertrechó una violación.
Historia-3564. ¿Enaltecimiento de una violación?
Si lo sé. En teatro tratamos con convencionalismos, los muertos no están muertos, las lágrimas no son verdaderas y la tristeza se finge…pero esto es lo que oímos:
“La verdad es que iba enseñando bastante pierna. Cubrí su boca con mis labios mientras le metía mano en sus preciosos pechos.
¡Por favor suelta! ¡No! ¡No!
Cada vez que me decía que no, a mí eso me ponía cachondo como a un perro.
Alcancé ese trocito de tela que sujeta las bragas de las mujeres, un trocito que está en el lateral y que no mide más de un centímetro de ancho.
Braguitas blancas a punto de derrumbarse. El vestido amontonado en la cintura, el sujetador suelto y sus piernas abiertas de par en par, dándome vía libre hacia su coñito.
¿Qué iba a hacer?
Me levanto y me desnudo para reclamar mi premio.
¡Suéltame! ¡No! ¡Oye déjame!
Además yo estoy seguro que aunque dijera que no, a esa tía le encantó su primera vez.
¿Qué no?
¿Objetivo? Provocar gracia, y en algunos espectadores lo consiguió. Los psicópatas que se ocultaban en la oscuridad del patio de butacas, embriagados de lascivia ovacionaron la actuación.
En la siguiente escena pudimos ver en clave de humor el doblaje y representación mímica de un culebrón de telenovela, con maltrato de género incluido y correspondencia de hostias a tutiplé.
O yo estoy muy confundido o esta especie de sketch pretendiendo alcanzar el descojone de la gente, ayudan poco a sensibilizar, a construir sociedades más solidarias, igualitarias y justas. Labor de la que el mundo del teatro no debiera mantenerse al margen por recoger unas migajas de aplausos.
27 julio 2009
¿Y por qué no copiar lo que funciona?
En alguna ocasión he tratado de pasada la manera que tienen algunas organizaciones de publicitar los espectáculos, y por lo general siempre llegaba a la misma conclusión, de que es preciso adaptar los sistemas promocionales basados en rutinas de dudosa eficacia, diversificándolos hacía estrategias más contemporáneas.
Para que nos entendamos. No dudo de que haya que continuar incidiendo mediante el empleo de los medios de difusión tradicionales, para dar cobertura informativa a un público fiel a las artes escénicas, conocedor de los cauces de información, pero habrá que aventurarse a explorar fuera del ámbito de influencia habitual si apostamos por captar a la clientela aletargada. Cómo llegar hasta ese público potencial, oculto, para hacerle saber que puede ocupar parte de su tiempo de ocio en actividad teatral. Y aquí es donde comienzan a surgir mis dudas.
La pegada de carteles al boleo, donde se puede o te dejan, los inatrayentes expositores de los teatros, las carteleras tradicionales, los anuncios espartanos en los periódicos, me parecen recursos insuficientes, cuando no desacertados, si se pretenden alcanzar otras repercusiones. Deberíamos abandonar la mentalidad inspirada en la política del resignamiento y comenzar a indagar por qué el teatro, pero sobre todo la danza, tiene en nuestra sociedad una aceptación tan minoritaria. No estoy queriendo decir que los teatros los hayamos convertido en guetos culturales, aunque a veces lo pienso, ni que la única solución para rescatar al teatro y la danza de su realidad actual pase por cambiar o mejorar exclusivamente las técnicas de marketing. No. No digo eso. Nos queda un largo trayecto en el que han de intervenir factores muy diferentes:
- Educación.
- Difusión.
- Promoción.
- Precios.
- Campañas escolares.
- Acondicionamiento de los teatros (temperatura, comodidad, luminosidad…).
- Mejora del transporte público.
Si acertamos con todos ellos, otras generaciones asistirán al renacer del teatro como un acontecimiento normal en sus vidas, y mientras nos ponemos a ello, aprendamos de los demás. ¿Cómo se logra que una ciudad respire al ritmo del jazz? Envidiable la maquinaria publicitaria del Festival de Jazz de Donostia (banderolas, tv, radio, prensa…), aunque a mí me ha llamado la atención una iniciativa, tal vez más modesta, pero muy práctica y original, además de reveladora, pues da a conocer la sociología del paisanaje, me refiero a las cajas de periódicos con la programación del evento, repartidas por los centros de hostelería.
26 julio 2009
¿De cuándo acá nos vino?
Compañia: CNTC
Autor: Lope de Vega
Obra: ¿De cuándo acá nos vino?
Lugar: La Cava (OLITE)
P.V.P: 10 euros
Ocurre una vez cada año, en las mismas fechas, gentes venidas desde distintos sitios nos disponemos a viajar al pasado, y eso ocurre a través del Festival de Teatro Clásico de Olite, es por así decirlo, como una máquina del tiempo que rezuma historia y venera a los clásicos.. Entre los torreones del castillo gótico, a sus pies, se yergue el escenario de La Cava, al raso de la noche.
Con la idea de recuperar esencias la Compañía Nacional de Teatro Clásico nos propone la aceptación de convencionalismos teatrales en desuso, que creíamos tener superados, mediante una escenografía ¿estilo iconoclasta? , alegórica. Ya sabes, de las que dejan rienda suelta a la imaginación, y no es que yo carezca de ella, pero a mi entender pasa desapercibida. Nadie podrá negar que resulta intemporal, y pocos podrán saber qué representa. Y claro ante ese aporte de irrealidad, es el vestuario, calzado, tocados, sombreros, utilería y el modo de decir las cosas, los que se encargan de llevar a nuestro subconsciente hasta aquella época.
Comedia de capa y espada sin duelo al uso ni honra que vengar, con ausencia de verja toledana, enredadera en tapia o muro por la que trepar al asalto de la dama a conquistar, nada de eso hay, porque no se necesita. Asistimos a una historia de amor, de disputa por un mismo amor, pero sin barreras. Madre soltera e hija en edad casadera se encaprichan de un soldado gallardo venido del frente de Flandes. Madre e hija se van inventando argucias para casarse con el, y durante el enredo aparecen otros pretendientes con séquito incluido que animan la trama. La obra tiene de todo; celos, truhanes, cortejo, casamientos convenidos, compra de voluntades, romanticismo, pasión, confabulaciones, música en vivo, bailes, cantantes, carreras de actores y actrices por el escenario, pensamientos con la entrepierna…
Actores y actrices están sobrados, se les nota bregados, curtidos en la declamación del verso antiguo, la cadencia al decirlo, el texto les va surgiendo de sus adentros de una manera fluida, espontánea. Cuando no estas acostumbrado al verso de antaño, como es mi caso, de repente te sueltan estrofas cargadas de ingenio que apabullan la mente. Mira que trato de hacerme al clásico, pero me pierdo en sus expresiones. Las escenas se suceden al ritmo de batidora, para cuando encajo una me encuentro de bruces con la siguiente, en un continuo ir y venir de personajes, en diálogos de toma y daca, para mi cerebro ametrallantes.
No sé por que razón, de dos horas de versos ininterrumpidos, mi memoria ha retenido una frase, “en doliendo la cabeza, olvidan su oficio los pies”, y en ese estado abandono Olite, aunque por suerte no tengo que patear mucho camino. Al cruzar sus campos de labranza, arropados por el rastrojo del trigo, ya duermen junto a las amapolas los girasoles. Y a eso mismo me voy yo, a dormir.
10 julio 2009
Maté a un tipo
Llegó el verano y algunos se las prometían muy felices, ¡por fin la temporada de teatro veraniega! La que nos garantiza el entretenimiento y los dineros. Pero mira tú que no, al menos en su comienzo. Si quieres estar fresquit@ este fin de semana en el Principal-Donostia (esta es la parte promocional), el precio incluye una obra de teatro donde se nos describe la amabilidad del asesinato, bueno los asesinatos que llegan a alcanzar el cariz de vicio.
No, no es comedia, no hay lugar ni para esbozar una sonrisa. Pero tampoco es drama. Entonces. ¿Qué coño es? En mi opinión, una manera como otra cualquiera de perder tu tiempo.
¡Cariño, he matado a un tipo! Y luego va y nos lo cuenta. ¡Y de qué manera! Si es que encima el muerto le debe estar agradecido. Vaya birria de interpretaciones, para conciliar el bostezo. Nada convincentes, qué pocas ganas, conscientes de ello o no, transcurrió como si tuvieran prisa (60´) por acabar de torturarnos, lo cual es de agradecer. Entre puñaladas y estrangulamientos narrados, se suceden las frases, las réplicas de relleno, sin trama, nos presentan una no historia estúpida, insulsa, deslavazada. La manera que tienen de hacer y decir, suponiendo que hubiera algo que decir, resulta mortífera, parece que quisieran se extendiera hasta el patio de butacas, como pretendiendo asesinar nuestro interés por el teatro.
Y al finalizar la representación, en los aplausos, durante el reclinatorio de cabezas, estas deseando que se desprenda del telar una bambalina asesina, para que adquiera sentido el precio pagado por la entrada (20-24 euros).
07 julio 2009
El ciclo de la danza
Dedicación exprimida al límite, perseverando cerca de la extenuación hasta encontrar el movimiento buscado, o alcanzar la sincronía que les marca su corazón.
En cada salto ascienden a las alturas hasta colgarse del vacío, allí capturarán sus anhelos. Al pisar de nuevo el tapiz, lo salpicarán de sueños prestados, recogidos en su incursión por el aire. Así de este modo, bailarina y bailarín llegan al ocaso de sus vidas en los escenarios, bailando los sueños de los demás. Y al colgar las zapatillas, liberaran sus ideas para que sean realizadas por una nueva generación.
06 julio 2009
Bailes de sentimientos
Desde hace no mucho tiempo descubrí en el teatro pero sobre todo en la danza un mundo lleno de matices, ocurrió cuando aprendí a mirarlo desde otras perspectivas, de un modo diferente, cuando entendí que cada uno tiene su ritmo y que no tiene porque ser el mismo para todos. Sucedió al ver en el escenario a artistas, (que poco me gusta la palabra) con discapacidad, entonces me di cuenta que ell@s, como cualquier otr@ artista, tienen preocupaciones, inquietudes, sensibilidad, capacidades, deseos de comunicarse, necesidad de expresarse y de oportunidades, pero por encima de todo, de ser felices.
Por favor, entrega un poco de tu tiempo en ver éstos videos, y al terminar seguramente coincidiremos en que ell@s no necesitan compasión, sino aplausos.
* La compañía de bailarinas chinas son todas sordas, los movimientos coreográficos a realizar les son marcados por monitoras mediante el lenguaje de signos
04 julio 2009
Aclaraciones al artículo anterior
• Quizás el título no sea el más adecuado. Lo que quería expresar con el, era en genérico. La tristeza que me produce cuando se cierra un teatro, cualquier teatro.
• El por qué habéis vinculado los comentarios con el Antzoki Zaharra, imagino que porque al artículo le acompañaban algunas imágenes de ese teatro, junto a otras que no guardan ninguna relación con el. Con las fotos intentaba (veo que no lo he conseguido) reflejar las motivaciones para mantener activo, con vida, repito, cualquier teatro.
• Por supuesto no me voy a ocultar. Mantengo mi espíritu crítico, indócil, aún a pesar de las hostias recibidas. No negaré lo que he escrito. ¿A qué me refería? Simplificándolo mucho. A que se debe dedicar el mayor esfuerzo en evitar intervenciones similares recientes para no incurrir en los mismos, es mi opinión, errores, si se decidiera emprender su remodelación. Cito de pasada sólo algunos:
- Rehabilitación irrespetuosa con la historia.
- Reformas que dificultan o condicionan actividades.
- Equipamientos en desarmonía, en algunos aspectos mediocres, descompensados, con escasa trayectoria de futuro.
- Infraestructuras escénicas polivalentes con su problemática asociada, todo vale para todo o para casi nada, pero de manera optimizada, para poco.
- Invasión de espacios, en detrimento de la actividad que le da sentido a la existencia de un teatro.
Puedo contar hasta aquí, y aún así seguir esperando problemas.
02 julio 2009
Razones para no cerrar un teatro
Y en caso contrario, que sea para reformarlo, pero no mutilando espacios, ni cercenando contenidos, sino para dignificarlo….y me paro aquí, los que me conocéis sabéis como pienso, y los problemas que ello me acarrea. Prefiero insinuarlo gráficamente.
¿No son razones suficientes para dedicarle atención a cualquier teatro?
DFERIA-Tatami

La historia tiene lugar en el interior de un avión durante un vuelo Madrid-Tokio. La escenografía de ambientación alusiva es resultona. Alucinante ver a los protagonistas subidos en una grúa de TV (adaptada con asientos de avión) surcando cada uno de los rincones del escenario. Subiendo a alturas vertiginosas, descendiendo abruptamente sacudidos por turbulencias, girando. La idea es brillante, y está muy bien resuelta. Por ponerle un pero, diré que se reflejan los cromados de la dolly y cuando se adapta la retina queda revelada la presencia de las tripas del mecanismo y la del manipulador de grúa. El sonido de los turbomotores para obtener un efecto enérgico, penetrante, que consiga más contundencia, que logre sacudirnos en la butaca, hubiera necesitado de cajas de subgraves.
Se traspasa a la tarima del escenario la novela de Alberto Olmos “Tatami”. Algunos vieron en la función de teatro, pasajes cargados de poesía y romanticismo,pero a mí me parece que eso es adornarlo con sesudas reflexiones entorno a la condición humana y demás zarandajas. Yo presencié una obra en clave de relato verbal con contenido erótico, la obsesión de un fisgón depravado que sólo piensa en follar. El ideario de un perturbado sexual con deseos lascivos, con claros signos de voyeurismo pederasta. Y aún a riesgo de ser inconsecuente, se podría incluso admitir, que se nos cuenta la vida de un enfermo afectivo que de buenas a primeras, te suelta un discurso tejido entorno a su intimidad. Si escarbamos un poco más, podríamos notar que muy en el trasfondo de la historia aflora la incomunicación y la soledad.
Cuando pasan delante de tus morros escenas que se retuercen en el dramatismo, esperas conmocionarte, sentir una punzada en el corazón, pero…es como si el órgano encargado de hacernos sentir, hubiera emprendido la huida de la cavidad torácica y también del teatro, aunque no, sigue ahí, pero no se estremece, más bien al contrario. ¿Soy un témpano? Los que me conocen bien, dicen que tengo la sensibilidad hospedada en la superficie de la piel. ¿Entonces? ¿Es el lenguaje engolado? ¿Su complejidad? ¿Su parida literaria? ¿Su estructura descriptiva, narrativa? Decididamente ¡No!
A mi me pareció que la obra no encontró el ritmo acertado, que los interpretes sucumbieron ante el peso del dialogo, que salieron a su encuentro pero se extraviaron en el camino indagando al personaje, que su aridez emocional nos escamoteo la vivencia de sensaciones y lastró el recorrido de nuestra imaginación. Un texto procaz lanzado en una sucesión inerte de palabras sin alma. Me esfuerzo por engancharme a la obra, ¡pero que va! No hay manera. Intercambio pareceres con una amiga, antes de escribir lo que ahora lees, e insiste en algo que yo ya sabía, soy un tipo raro.
01 julio 2009
DFERIA-Avenida Dropsie

Haber, no voy a extenderme demasiado aunque el tema da de sí, porque no merece la pena. Para qué andar con eufemismos. Si lo que se pretende es que el público huya despavorido del teatro, por ahí vamos bien. Hacía mucho tiempo que una obra teatral no me aburría tanto. Me fui cincuenta minutos antes de que terminara, aunque arrebatos y amagos de marcharme incluso a los 30 minutos del comienzo hubo varios, pero vencí a mi conciencia hasta que ya no pude más. Lo malo de ver teatro en idiomas que desconoces es que da igual que los actores sean excelentes, nunca lo sabrás.
¡Joder esto es vanguardia! Acudir al teatro a leer sobre una pantalla los diálogos, mientras los actores chillan en su lengua vernácula. ¿Snobismo? ¿Interculturalidad? ¿Convergencia de culturas? ¿Estrechamiento transfronterizo? Llámalo como tu quieras.
Y nos lo anunciarón con fanfarria "es poesía en escena". ¡Hay que joderse! Menuda patochada. ¿Poesía? Eso demuestra lo poco que algunos leen.
Escenas pantomímicas, por aquello de la universalidad, que a mí me resultaron soporíferas, cansinas. Pobre Marceau, dilapidando su legado. Al soniquete del ¡pasen y vean un diluvio en escena! Como en tiempos pretéritos se anunciaba Rambal. Que tristeza, encerrarse en un teatro para ver la imitación de la lluvia en un país donde abundan las precipitaciones. Y lo jodido es que el chaparrón es de lo mejor que pudimos ver.
Me pone de mala hostia tanto esfuerzo de la gente para obtener una puesta en escena cautivadora, que en ningún momento suplió el cómo y el qué se nos contaba, ¡porque no había nada que ofrecer!
26 junio 2009
La estética de los sentimientos
Cuando sugieren reemplazar lo racional para trasladarnos a un mundo diferente del real.
Cuando insinúan calcar la vida en clave de fábula o nos descubren aspectos, olvidados, desconocidos.
Al caer el telón se derrumban las esperanzas, es entonces cuando nos damos cuenta que se desmorona la ilusión, que la mentira representada termina siendo una verdad amarga. Y regresamos a nuestras vidas.
25 junio 2009
Me cuesta creer en el teatro

Cuando podamos dotarnos de artilugios para levantar escenografías impensadas o decorados, que se confundan con la realidad.
Cuando dispongamos de las herramientas para la creación de cualquier sueño y con ellas, logremos palpar los sentimientos de las personas.
Cuando actores y actrices se acuerden de serlo y los directores de escena regresen del estado de nirvana.
….comenzaré a creer en serio esto del teatro.
Aprendiendo a vivir de puntillas

- PLIÉ: Empinarse sobre las punteras de las zapatillas para poder así alcanzar mejor los deseos.
- CABRIOLE: Intentos incipientes para emprender el vuelo hacía otro universo.
- DEMI-PLIÉ: Inflexión de piernas a modo de reverencia en agradecimiento al público, por estar ahí, por buscar en el ballet remansos de evasión, en una era dificil, en la que se rinde culto a la tecnológia y el pragmatismo.
- FOUETTÉ: Giros en los que la bailarina dá la sensación de desaparecer en un viaje por el tiempo.
- PIROUTTE: Giros sobre una pierna retando al equilibrio, en el que sólo se vé la estela de un bailarín o bailarina que antes estubo allí.
20 junio 2009
El Cervantes, un teatro encantado
Cuando se lleva algún tiempo en esto del teatro, te llegan historias del más allá, que parecen escapadas de cualquier representación teatral. Puede que contribuya a darles pábulo, pero yo las dejo aquí y que cada uno piense lo que quiera.
En la profesión sabemos que del anfiteatro del Campoamor de Oviedo se desprenden ruidos misteriosos. Es conocida también, la ya leyenda del cojo del Novedades. Del teatro Real se dice, que aparecen espectros que adoptan la forma de monjas, enlutados y niños, por la mítica puerta del edificio. Estos hechos casi siempre están vinculados a algún suceso luctuoso del pasado.
Durante años compaginé labores técnicas con las propias de “sereno”, cuidando por las noches un teatro que cuenta en su haber, con más de dos acontecimientos trágicos. Al parecer, ninguna de sus ánimas tuvo a bien entretener mis aburridas rondas nocturnas. En ellas sólo encontré, sombras errantes que se colaban por los ventanales de la fachada, chirridos quejumbrosos del crepitar de la madera añosa, y ráfagas de aire silbando por puertas y ventanas mal entornadas. Espíritus ninguno.
Vale si soy un incrédulo. Pero a mí, los fantasmas sólo se me han aparecido en el escenario trabajando, y puedo aseguraros que tienen nombre y apellidos, además de una autoestima...¡uumm! digamos, sobrenatural.
19 junio 2009
15 junio 2009
Soñemos
No hace mucho debatíamos acerca del devenir impredecible que le aguarda a las artes escénicas, y sobre el futuro de la trouppe que sostiene su pervivencia. Y cada uno de nosotros lo imaginábamos de maneras diferentes, entremezclando realidades y deseos.
Si llega el día en que una obra teatral se represente de manera repetitiva, milimétricamente, ¿estaremos asistiendo a una copia del cine o la televisión? Y entonces ¿el teatro habrá perdido su identidad? Si en función doble, al público se le ofrecen representaciones con distinto matiz de la misma obra ¿se le está hurtando la obra tal y como la concibió el autor? Si el arte teatral no se sujeta a ninguna norma, si depende íntegramente del factor humano ¿continuará siendo una rareza, un fenómeno extraño aceptado por cuatro puretas?
Hay un tipo de teatro empecinado en subir a escena burdas replicas de la realidad vivida. Y claro está, esto tiene su riesgo, la comparación. Se ve demasiado teatro que pretende conducirnos por vericuetos, donde la palabra pierde protagonismo y es arrastrada a cohabitar con, decorados inverosímiles, luces de plasticidad férrea y artistas que no dan el pego.
¿Y por qué te he soltado todo este rollo? A ver…revuelvo un poco en la memoria y... Ah si ya recuerdo. Mis creencias en el teatro (el que se representa donde trabajo) atraviesan por un momento de escepticismo, que me saca a empujones a ocupar el tiempo de ocio de otra manera, menos intoxicadora. Imaginaros el futuro del teatro, algo parecido a lo que se ve en éste video. Poder programar decorados, estilos, luces, colores, interpretaciones. Todo lo más cercano a la vida y a las fantasías que se nos ocurran, y que además, te las creas…Buah. Entonces si merecería la pena el teatro. El teatro actual jamás podrá representar una historia de amor, de autentico amor, con la belleza como la que se muestra en este video.

14 junio 2009
Isabel Elizondo en el Gayarre

Así como las coreografías originales premiadas en el Concurso Nacional de Danza recientemente celebrado en el Palau de Tarragona, tales como River Dance y la Jota a San Fermín de Pablo Sarasate y para finalizar un extracto del ballet “La Bella Durmiente”.
11 junio 2009
La Bella Durmiente

Edad: + de 3 años.
Paloma e Isidro, tienen que comunicarle al público la suspensión del espectáculo, pero Isidro ve el baúl donde se guardan los cacharros del teatro. El baúl en el que dejan todos los objetos que se han ido olvidando las compañías que han actuado en el teatro… Así que se proponen representar ellos mismos la obra, ¿serán capaces?
05 junio 2009
Kazumbo cuenta cuentos
“Kazumbo Cuenta Cuentos” nos presenta a dos viajeros que vuelven de la ciudad de los Cuentos, de la isla del tesoro o del país de las vocales con la maleta repleta de historias y personajes fantásticos, y lo más sorprendente, con un libro mágico que contiene fabulosos secretos.
Una obra de teatro que persigue fomentar el interés por la lectura de los más peques, a golpe de espectáculo, sorpresas, magia, canciones, marionetas, palabras mágicas,... y por supuesto, de una divertida forma de narrar.
Kazumbo reivindica la importancia de los cuentos clásicos. Como ellos mismos dicen, “los niños no se pueden olvidar de la figura del cuentacuentos, ni de las historias con las que dormían a sus padres, y a sus abuelos, y a sus tatarabuelos... Llevamos un espectáculo sencillo pero vistoso y entretenido para niños de cualquier edad. "



