/* Estadisticas del Blog ===================== Desde la Tramoya

03 mayo 2009

Hagamos algo más por el teatro



Hemos de presuponer que sobre los teatros de titularidad pública recaen compromisos culturales ineludibles, debido a que las artes escénicas en ésta ciudad se afianzan en un régimen de monopolio público, que ha desplazado a la iniciativa privada hasta el ostracismo.

Si creemos que las artes escénicas son un bien cultural, de interés social, pedagógico, se comprenderán mejor las palabras de Lorca; El teatro es una escuela de llanto y de risa, que forma a los pueblos”. Aunque el panorama contractual no sea comparable al de la generación del 27, convendría dedicar especial interés a la danza y el teatro, acercándolos a los escolares. Rescatar antiguas campañas, revitalizarlas y afianzarlas a través de la implicación explicita de empresas con inquietudes sociales, además de favorecer la cooperación interinstitucional.

La organización de visitas guiadas para mostrar el edificio teatral mantenidas con cierta asiduidad, propiciar la asistencia a ensayos generales, foros de dialogo o charlas divulgativas, complementarían las actuaciones para dar a conocer aspectos de las artes escénicas ignorados. ¿Y por qué no? Mostrar, enseñar de forma didáctica y amena la arquitectura teatral, la maquinaria, el alumbrado, las tripas del teatro, difundir la historia, divulgar las costumbres y anécdotas…Todo ello contribuiría al aperturismo de determinados espacios teatrales, y a cambiar la percepción de reductos herméticos, distantes, ajenos, de mausoleos de diversión rancia.

Si un ciudadano nunca ha estado en el interior del teatro de su ciudad, preocupémonos, algo no hemos hecho bien. Cuando ese mismo ciudadano, observa que el teatro no es un monumento inanimado, que dentro de el se cobijan las risas, las lágrimas, el pensamiento, la poesía o la libertad, que se desparrama la vida, entonces, aún nos queda un hálito de esperanza.

Hagamos algo más para que el teatro forme parte de sus vidas, para que la gente deje de mirarlo como quien mira un esplendido coche pero, sabe que no podrá subirse nunca en el.

02 mayo 2009

Que chachi, ¿trabajas en el teatro?


Puede que el mejor tramoyista sea el que más vocifera, el que se hace notar, el de presencia inmisericorde, el del don de la ubicuidad, el socarrón o el del vacile sin tregua, incluso, el que establece lazos de confraternidad, la mayoria de las veces con el auspicio del alcohol o del humo de la hierba. ¿Por qué no? Puede.

Aunque los mejores técnicos de teatro que he conocido, desempeñan su oficio de un modo casi invisible, entre los arlequines o en la penumbra del telar, con una encomiable dosis de humildad, rehusando salir de la oscuridad al escenario a recibir el agasajo. Pero comienza a aparecer un prototipo de técnico que no acepta pasar desapercibido, que está convencido que el desarrollo de su labor técnica es semejante al papel del dramaturgo, coreógrafo, actor, actriz, bailarín, bailarina...y lo reivindican. Sin embargo, ¿hay alguien que acuda al teatro a ver el color de las luces, su claroscuro, o la implantación de la escenografía? ¿Alguien compra su entrada, porque en el cartel figura que la iluminación es de...Juan, Miguel Ángel o Nicolás? La luz, la escenografía, el vestuario, la ulitería, son el pegamento adherido, el engrudo necesario y en ocasiones prescindible, para involucrarnos con el engaño que se nos va a contar.

He visto técnicos pretenciosos, noveles y revenidos apabullando con su egolatría, que en una exhibición de petulancia, impartían cátedra (la temeridad del ignorante), pero sólo lo hacían públicamente, delante de los demás, a personas versadas que tienen por costumbre la modestia. Estos tipos, tienen la habilidad de aparentar estar muy ocupados, continuamente desbordados de trabajo. Hasta las tareas más intrascendentes las envuelven en una aureola de dificultad e importancia. Ensalzan la nimiedad. ¡Cuánto gilipollas y la pistola encasquillada!

He tenido jefes que han considerado a los tramoyistas, exclusivamente como recursos (afortunadamente humanos), que había que manejar, ni técnicas de coaching ni hostias. No más mercancía pensante, insumisa. Mejor formar tribus de conveniencia, donde el valor exigible preponderante lo constituya la predisposición al acatamiento o una actitud voluntariosa, casi reverencial.

Si llega un día en que el trabajo se convierte en trabajo, e invade tu vida personal, entonces te encuentras ante una patología, pero no te preocupes, se cura. Yo lo resolví bastante bien con un cambio de actitud, aniquilando la implicación y el entusiasmo.
Y apesar de este submundo inadvertido, que bonito resulta a ratos el teatro.

01 mayo 2009

Una vuelta por el teatro



Existen unos pocos tramoyistas rumbo a la desaparición, que mantienen una singular disputa con el modernismo. Son los tradicionalistas que profesan la doctrina pragmática, los guardianes de la memoria de sus predecesores, los cascarrabias del testimonio ingrato que conforman, un núcleo de resistencia en enriquecedora convivencia con otras gentes. Gentes que han convertido la tecnología en paradigma de perfección, en dogma venerable, espoleados por gestores visionarios de estrategias organizacionales desvertebradoras, por gurús que han transvertido el teatro en parque de atracciones.
Y es que dedicar el edificio teatral para las actividades que le son propias, por desorientación o influencias externas, parece verse como un sentimentalismo.

Como dije al comienzo, subsiste un espécimen de tramoyista cuya conducta está sometida a disección. No es menos cierto, que éstas rarezas permanecen aletargadas entre cajas, en retiro resignado, arrinconados por los telares, viviendo en el recuerdo. Pero no nos equivoquemos, esos tramoyistas que hoy son tratados como peones, creen en el progreso cuando va acompañado de evolución. El crujir de sus huesos lo atestiguan.

Los tramoyistas que conozco, aprendieron de sus antecesores, técnicas y maneras de trabajo eficiente, sostenible, mesuradas, a aplicar criterios de practicidad y conservar la funcionalidad legada. Les enseñaron que la innovación no es inventar porque sí cosas nuevas, sino ver las que existen de una forma diferente y a mimarlas.

Hoy que se escucha tanto parloteo a cerca de la innovación, de optimizar los recursos, de adaptación a las situaciones cambiantes, me acuerdo de Tolstoi; “Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie quiere cambiarse así mismo.”

20 abril 2009

Día de la Danza (29 de Abril)



Mensajes del Día Internacional de la Danza
2009

Alkis Raftis (Presidente del Consejo Internacional de la Danza)
http://www.cid-unesco.org/


El futuro de la Danza radica en las personas que no bailan. Estas personas pertenecen a dos categorías: los que simplemente no aprendieron a bailar, y aquellos que piensan que no pueden bailar. Estos dos tipos de personas representan el mayor reto para la profesión del Maestro de Danza.

En consonancia con la lucha de la UNESCO contra los prejuicios y la discriminación, estamos tratando de ampliar los límites de la Danza para cambiar la percepción actual de lo que es un bailarín. El Arte de la Danza no es necesariamente una exposición de lo extremadamente físico, de la exacta precisión, o de la desbordante emoción. Puede ser una celebración de interacción entre los artistas intérpretes. Podemos enriquecer los recitales de Danza con bailarines, cantantes, actores, narradores, mimos, acróbatas, etc de todas las edades y en todos los grados de discapacidad.

La integración a través de la Danza de los hasta ahora excluidos, no solo es un deber moral, sino que también abre una gran puerta de salida en tiempos de crisis económica y desempleo. En cada país hay millones de personas con discapacidad física o mental. Creemos que están listos para bailar. Ayudarlos creará nuevos puestos de trabajo para miles de Profesores de Danza. Los discapacitados son asistidos por el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Asuntos Sociales. La integración de personas marginadas en la práctica de la Danza es tan importante como su integración en el mercado laboral. CID se adhiere al principio que todos puedan bailar.
El Día de la Danza 2009 se dedica a la Danza Integradora. Incluiremos a todos los miembros de la sociedad en nuestros cursos y en nuestras actuaciones escénicas.




Akram Khan (Bailarín y coreógrafo)


Este día tan especial, el Día Internacional de la Danza, está dedicado al único lenguaje que cada uno de nosotros sabe hablar en este mundo, el lenguaje innato de nuestros cuerpos y de nuestras almas, el de nuestros antepasados y de nuestros niños. Este día está dedicado a cada dios, gurú y antepasado que siempre nos han enseñado e inspirado, cada canto, impulso e instante que nos han incitado a movernos. Está dedicado al niño que querría poder moverse como su ídolo, y a la madre que le dice “eres capaz, puedes hacerlo”.
Este día está dedicado a cada ser de cualquier confesión, color y cultura que transforma las tradiciones de su pasado en historias del presente y en sueños para el futuro. Este día está dedicado a la danza, a su infinidad de expresiones y a su inmensa capacidad de exteriorizar, de transformar, de unir y de alegrar.

Recomiendo.Dos libros.


  • El Teatro del Siglo XIX por Dentro (Maquinaria y Decoraciones-1885). Autor: M.J Moynet. (284 págs). Ed.facsímil.

Serie: Debate nº10. Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena.

P.V.P_ 12 euros


Un libro para adquirir cierta perspectiva histórica sobre el edificio teatral, sus artilugios, y las gentes que lo habitan. Lo cual no está nada mal, dada la amnesia preponderante, la pérdida de memoria y referente histórico.


  • Técnica Teatral Moderna. Autores: Hubert C. Heffner, Samuel Selden, Hunton D. Sellman. (685 págs). Ed.Eudeba (Buenos Aires) (1993).

Un libro para saborearlo, poco a poco. Nos ayuda a comprender, a acercarnos al trabajo de aquellas personas que hacen realidad las obras de teatro. A ser más condescendientes.


19 abril 2009

VII Premios de la Danza



Lugar: Antzoki Zaharra-Donostia
Cúando: 2 de mayo-2009
Hora: 12:00 horas
Entradas: con invitación

  • PREMIO REVELACIÓN

ITZIAR MENDIZABAL (Bailarina principal del Ballet de la Ópera de Leipzig)

Con 8 años actuó en el teatro Victoria Eugenia en un festival de fin de curso con la academia de danza de Elvira Ubierna. Posteriormente continuaría sus estudios con Victor Ullate (1998-2002), debutando como profesional con Las Driadas de D. Quijote. Más tarde pasaría al ballet de Zurich (2002-2006).






  • PREMIO TRAYECTORIA ARTÍSTICA

LUCÍA LACARRA (Bailarina principal del ballet de la Ópera de Munich)

- Premio Nijinsky (2002).

- Premio Benois (2003).

- Premio Nacional de Danza (2005).





  • PREMIO DEDICACIÓN A LA DANZA ( a título póstumo)

GENE YURRE IRURETA (maestro y fundador del grupo de euskal dantzak KRESALA)

Inició su carrera profesional en el grupo Etorki. Fue primer bailarín del ballet ruso de Irina Grjebina.

Dirección artística:

Iruleak (estreno 1972-Victoria Eugenia).

Maskarada (estreno 1972-Victoria Eugenia).

Loiak (estreno 1983-Victoria Eugenia).

Sokadantzan (1988).

Pestaberri (1999).

Marixe (infantil).

Desarrolló el proyecto Jolastu Dantzan Egitasmoa.


El ballet según Chaplin



18 abril 2009

A esos niños valientes

Que como patitos feos se adentran contra corriente, para transformar el mundo.
A esos niños que sin saberlo, huyen de estereotipos recurrentes pasados de época.
A esos niños que no comprenden, como algunos mayores aún alardean de poseer una mente, lastrada de prejuicios.
A esos niños que les aburre el fútbol, la playstation y, les divierte el ballet, van dirigidas parte de mis esperanzas.
Bailarinas y bailarín se sientan disciplinadamente en conciliábulo, para urdir nuevas fantasías y alguna que otra travesura. Ellas se esfuerzan por ponerse de puntillas, porque se sienten más altas, desde ahí arriba, las cosas se ven bien diferentes, casi se pueden rozar las nubes. El, el pequeño bailarín, atiende las explicaciones para colocar convenientemente los pies, porque quiere simular a Ícaro en un vuelo infinito.
El ballet se convierte así, en un estimulo para mejorar su psicomotricidad. Y como no, también su concentración y memoria. El ballet ayudará a estas/os niñas/os a ser mejores personas. Eso creo.

12 marzo 2009

Teatro de la pobreza


Se perdieron para el recuerdo los tiempos en que aquellos cómicos de antaño, envueltos entre harapos, se reventaban los pies por los caminos, atrochando por veredas inhóspitas, a la búsqueda del encuentro con el lugareño. El paisano pregonaría por la aldea la llegada de los cómicos. Y ya en la plazuela, da comienzo el teatro de los caminos. Surge un trueque tácito, loas, entremeses, jácaras, para calmar la hambruna. Cuentan que la gente de estos lugares, escarmentada de pícaros y embaucadores, atendían con recelo los lances de los comediantes, que por lo habitual, solían ser meneados por la concurrencia. Dicen, y ha de ser cierto, que el parroquiano reprobaba la dramaturgia por su tosquedad, arrojándoles mendrugos de pan duro. Y de cómo un cómico envalentonado, se atragantó con una de sus migas, al punto de marchar de ésta vida hacía la otra, pues se le antojaba tan extraño engullir bocado, como decir con tino las coplillas o el verso, a causa del cangelo que le daba el hambre.

Si la pieza cae jocosa, entonces los comediantes le podrán dar una tregua al ansía de comer. Hogaza de centeno y tocino.

Con las tripas atormentadas por no conocer viandas, de vuelta a echarse por los caminos. Y en ese andar impenitente, ahuyentaran los zorzales de los sembrados, mutilaran maizales y atajaran por trigales, hasta arribar a otro villorrio donde burlar el hambre.

05 marzo 2009

Mensaje para el Día Mundial del Teatro


Todas las sociedades humanas son espectaculares en su vida cotidiana y producen espectáculos en momentos especiales. Son espectaculares como forma de organización social y producen espectáculos como este que ustedes han venido a ver.

Aunque inconscientemente las relaciones humanas se estructuran de forma teatral: el uso del espacio, el lenguaje del cuerpo, la elección de las palabras y la modulación de las voces, la confrontación de ideas y pasiones, todo lo que hacemos en el escenario lo hacemos siempre en nuestras vidas: ¡nosotros somos teatro!

No sólo las bodas y los funerales son espectáculos, también los rituales cotidianos que, por su familiaridad, no nos llegan a la consciencia. No sólo pompas, sino también el café de la mañana y los buenos días, los tímidos enamoramientos, los grandes conflictos pasionales, una sesión del senado o una reunión diplomática; todo es teatro.

Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la platea, escenario. Somos todos artistas; haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana.

En septiembre del año pasado fuimos sorprendidos por una revelación teatral: nosotros pensábamos que vivíamos en un mundo seguro, a pesar de las guerras, genocidios, hecatombes y torturas que estaban acaeciendo, si, pero lejos de nosotros, en países distantes y salvajes. Nosotros que vivíamos seguros con nuestro dinero guardado en un banco respetable o en las manos de un honesto corredor de bolsa, fuimos informados de que ese dinero no existía, era virtual, fea ficción de algunos economistas que no eran ficción, ni eran seguros, ni respetables. No pasaba de ser mal teatro con triste enredo, donde pocos ganaban mucho y muchos perdían todo. Políticos de los países ricos se encerraban en reuniones secretas y de ahí salían con soluciones mágicas. Nosotros, las victimas de sus decisiones, continuábamos de espectadores sentados en la última fila de las gradas.

Veinte años atrás, yo dirigí “Fedra” de Racine, en Río de Janeiro. El escenario era pobre: en el suelo, pieles de vaca, alrededor, bambúes. Antes de comenzar el espectáculo, les decía a mis actores: “Ahora acaba la ficción que hacemos en el día a día. Cuando crucemos esos bambúes, allá en el escenario, ninguno de vosotros tiene el derecho de mentir. El Teatro es la Verdad Escondida.”

Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida.

Asistan al espectáculo que va a comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus obras ustedes mismos y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El teatro no puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida! Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!


Escrito por: Augusto Boal
Día Mundial del Teatro: 27 de marzo

25 febrero 2009

Bailando Sueños




La bailarina trenza las cintas de sus zapatillas, y con este sencillo gesto, entrega sus sentimientos en un baile de sueños fugaces, en el que tratará de reencontrarse con las emociones que alberga en su interior.

Brazos, manos, dedos, ojos, inventan el movimiento, van escudriñando formas, descubriendo espacios, indagando más allá de la razón. Sobrepasándola, para adentrarse en los entresijos del corazón.

13 febrero 2009

En recuerdo de Joxean Arbelaiz



Nos dejó, Joxean Arbelaiz.
Fue un excelente Dtr. Del Patronato Municipal de Cultura de Donostia y una buena persona. Tolerante, honesto, dialogante, conciliador, con una gran capacidad de trabajo, de comunicar y entusiasmar. Joxean tenía credibilidad, siempre muy próximo a la gente del teatro, relacionándose con el eléctrico o el tramoyista.

Lideró, reorganizó el área de cultura en circunstancias muy difíciles, alcanzando bajo su mandato el teatro en euskera, tiempos de esplendor. Arbelaiz cimentó la reforma del hoy rutilante teatro Victoria Eugenia.

Si, es cierto. Se van los mejores. Pero nos queda el recuerdo eterno de su buen hacer y de su persona.

01 diciembre 2008

A vueltas con el pasado




Vivimos tiempos de cambios, de desechar las costumbres, de adaptación al presente, de despreciar el pasado. Tiempos, donde en aras de la modernidad, imperan los comportamientos de declarada vocación rupturista con un pasado, que ha tutelado nuestro actual presente. Aunque existan momentos, en que pueda parecer que se desvirtúan sin remedio los ideales primigenios, mantengamos el recuerdo de aquel espíritu, que hizo posible el despertar de los sueños adormecidos, en aquellas generaciones que esbozaron nuestro presente.



"Cuando recuerdo a las gentes del teatro, pienso en el tramoyista, porque tiene mejor que nadie, arraigado el sentido de lo dramático.
En esta profesión donde cada uno trabaja dominado por un sentimiento, el del tramoyista es quizás, el más elogiable. El actor, cuando actúa, piensa en sí mismo, su texto, su vestuario, sus entradas y salidas de escena: el decorado no le preocupa en absoluto. Egoístamente orienta sus actos sobre un personaje, el cual parásita. Sus sentimientos no son desinteresados. El busca su éxito personal. No es lo mismo para el que trabaja con el decorado, durante semanas clavando, encolando, serrando, pintando...etc. realizando cien componendas diversas, arreglando las escenas para que todo funcione.
Carpintero, herrero, gabiero, tapicero, pintor, cerrajero, obrero e ingeniero a la vez, el tramoyista hace de todo. Para hablar del teatro, sería necesario primero, hablar de la maquinaria y reconocer el trabajo de los tramoyistas. En la familia singular del teatro, está el poeta que escribe la pieza, el maquinista que construye el decorado, el actor que sabe decir el sentido de las cosas invisibles y el tramoyista que maneja hábilmente las tramoyas. Todo lo que se del teatro lo he aprendido con los tramoyistas en los telares o sobre el escenario, en este espacio imaginario donde suceden acciones imaginarias, a las que llamamos piezas de teatro."

Tratado Práctico para Fabricar Escenas y Máquinas de Teatro. Nicola Sabbattini. 1638.
Extracto traducido del prefacio escrito por Louis Jouvet en 1941.

08 octubre 2008

Nómadas en el camerino



Mi memoria sólo encuentra apenas a un puñado de comediantes que logren usurpar la vida de sus personajes, al parecer, están desapareciendo pero nos dejan sus huellas. El teatro sin trampas, más cercano, el que sucede a tiro de lapo, el que se arrima a nuestra existencia, el que no reniega del contacto con los sentimientos, el que se afana por trepanar nuestra conciencia.

Entramos al camerino, el santuario del cómico errabundo. Disculpen la profanación. Detenemos nuestra mirada en el retablo de postales religiosas plastificadas y durante la espera, el espejo del tocador cómplice en la metamorfosis del actor, se alía con el para suplantar otras vidas.

Aquí en el camerino, el cómico deja encerrados durante unos momentos sus temores, espanta el miedo escénico, vacía las sombras, y cuelga sobre el perchero su verdadera identidad. El camerino se convierte en un pequeño páramo de soledad donde se descubren los rasgos humanos del mito idolatrado, el retrato de un amor, la foto de la familia, el garabato de la peque que se quedo en casa…porque en ese perpetuo deambular rulando de teatro en teatro, la distancia y el tiempo nos recuerdan que hay ausencias que duelen.

-Última llamada- ¡Tercera y a escena!

El avisador repica con los nudillos sobre la puerta y el corazón en una diástole deseada brinca vomitando latidos. Es la hora. Llegó el momento de romper la clausura, de encomendarse al santoral, de confiar en el oráculo, de ahuyentar los penúltimos miedos, de olvidar quién eres. Ahora el que se encamina a cruzar el umbral del camerino hacía la trinchera abierta entre el escenario y la luneta de platea, es el personaje.
-¡Prevenido telón!....

Me preparo para levantar el telón e imagino a Mª Guerrero, Margarita Xirgú, Rodero, en el camerino maquillándose el alma, conjurando sortilegios ancestrales, ocupando unos cuerpos que no son los suyos, como antes lo hicieran los juglares o bululús.


- ¡Arriba telón!...

…y en las gentes que se asoman desde los asientos de paraíso comienza la trashumancia al corazón de otros mundos, mientras en los palcos se flirtea con los sueños y el tramoyista encaramado al laberinto del telar, siente escapar sus ilusiones porque conoce los secretos de cómo se tejen las fantasías de plástico. Por eso, del maquinista siempre se espera que permanezca inmune ante los sentimientos, y nosotros tipos rudos para no defraudar, acorazamos las emociones engarzándolas con pegotes de plastilina.

04 octubre 2008

Antzoki Zaharra la otra historia


Si no recuerdo mal, han transcurrido ya unos cuatro años desde la redacción del presente escrito que hoy abandona la clandestinidad. Sé que el tema resulta algo farragoso y poco estimulante de leer, pero adquirí el compromiso de su divulgación y he de cumplirlo. Sin embargo, cada vez que me encuentro en semejantes tesituras, vienen a mi memoria los sonetos de una entrañable amiga poeta; “la verdad no mancha los labios de quien la cuenta, sino la conciencia de quien la oculta”. Ante ese dilema moral aunque la verdad se diluya entre las palabras, siempre se debe emprender su búsqueda para comprender las diferentes verdades de cada uno, y erradicar la imposición del pensamiento dogmático, exclusivista, hegemónico. Por esas sendas casi seguro que nos encontraremos.

En la Web de Donosti Cultura (DK) figuran (y aún permanecen) unas referencias históricas entorno al Teatro Principal-Donostia, que a mi entender y tras un minucioso análisis de las fuentes documentales originales, introduce cuando menos, elementos “confusos” que derivan en imprecisión.

Para ser más claros. El relato histórico y anecdotario que aparece en la Web está extractado, “calcado”, mal copiado, de las obras de dos autores diferentes (a los cuales por una cuestión de códice deontológico se les debería citar en escolio en lugar de arrogarse el copyright):

- “Arquitectura Pública en la Ciudad de S.Sebastián (1813-1932)”. Mª Carmen Rodríguez Sorondo. (1985).
- “Cinematógrafos donostiarras”. Javier Mª Sada. (1991).

La historia narrada recurre por momentos al travestismo lexicográfíco, entremezcla los párrafos de los autores y con todo ello confecciona un pastiche que da como resultado, la descontextualización de las obras de sus autores para expresar lo que ellos nunca dijeron.

Aseverar que es el teatro más antiguo de Donostia puede parecer un guiño a la antigüedad digno de elogio como si constituyera por si mismo una virtud prestigiable, aunque la afirmación carezca de veracidad. El teatro de 1845 ya no existe, tuvo una vida de 80 años. El edificio actual obra de Alday (con numerosas modificaciones) e inaugurado en 1932, tan sólo tiene 74 años de historia. Insinuar que el teatro Principal tiene siglo y medio de vida, es proceder a la exhumación arqueológica de un teatro fenecido, derribado. Si por ocupar parte del solar del teatro construido en 1845 y llamarse igualmente Principal, se le otorga la consideración del teatro más viejo de la ciudad, entonces también podríamos defender que el auditorio Kursal emplazado en el mismo solar donde se ubicó desde 1922 el antiguo Kursal, le confiere al auditorio una antigüedad de 84 años. La arquitectura, espacios, materiales, el estilo arquitectónico del que fuera Antzoki Zaharra en nada se asemeja al teatro Principal que hoy conocemos. De modo que cuando se hace la referencia al “teatro más antiguo de la ciudad” nos estamos adueñando de un periodo de la historia de un teatro inexistente. En el desaparecido teatro de aquella época (1845-1925) actuaron Antonio Vico, Catalina Bárcena, Maria Guerrero, Margarita Xirgú, Loreto Prado, Perico Chicote, y un interminable elenco de artistas prolífico de enumerar, aunque aquellos acontecimientos pertenecen al extinto teatro Principal.


Pero sigamos. Entremos en lo que para mí constituye una sucesión cronológica de acontecimientos algo embarullados. En lo que yo denomino, desvirtuar sivilinamente el lenguaje. ¿Cómo se puede calificar de reforma al derribo, la demolición, la desaparición, la destrucción total del edificio? El párrafo primero de la web concluye; en 1933 se realizó una nueva reforma y fue reinaugurado el 5 de agosto de ese año”. Esta mención inmediatamente después de aludir al teatro de 1843 y a la restauración del mismo en 1900, se enlaza sintácticamente -¿ex profeso?- en una funesta visión de lo que significa armonizar la convivencia entre lo antiguo y lo innovador. Pero además el relato conexo se podría interpretar como que en 1933 se abordó una nueva reforma de mejora del teatro proyectado por Echeveste (1845). Cuando en realidad lo que sucedió es que se comenzó a construir un nuevo teatro (Arquitecto: Rafael Alday) entre 1931 y 1933. No se efectuó por tanto una reforma de recuperación, de arreglos del teatro antiguo (1845- Arquitecto: Echeveste), ya que éste fue declarado en estado de ruina cerrando sus puertas en 1925 y se destruyó en 1931.

Los viajes por la historia siempre deparan sorpresas, y este no iba a ser menos. En un arrebato repentino por tutelar valores artísticos, sociales, culturales, históricos o vete a saber tu qué, se enreda aún más el nudo para afirmar que la historia del teatro Principal comienza en realidad en 1828. Vincular el teatro del Cubo (1828-1863) que estuvo en las murallas (Puerta de Tierra) con el Principal de antaño, es sencillamente reinventarse, tergiversar la historia acerca de los orígenes del Principal. Porque con esos mismos ¿criterios, postulados?, podemos situarlo también en 1826 cuando las comedias se daban en un almacén de la calle el Puerto, o retroceder más en el tiempo, hasta 1818 cuando el ayuntamiento decidió destinar la casa de Aliri en la calle Trinidad, para representaciones teatrales. Pero si lo hiciéramos estaríamos birlando el rigor histórico, interpretando la historia, embadurnándola, adaptando los acontecimientos del pasado a las conveniencias del presente, en lugar de transmitirla desde la neutralidad.

¿Qué más se dice en la Web de DK? Pues que “…el teatro Principal fue inaugurado en 1843”. Y aquí comienza un autentico galimatías rocambolesco, cuando párrafos posteriores contradicen el año de inauguración citado, al mencionar “…en enero de 1844 fueron expuestas por Echeveste los pliegos de condiciones que habrían de regir en la edificación del teatro”. Para continuar diciendo "… en enero de 1845, las obras estaban prácticamente finalizadas". Desconcertante el baile de fechas (aún sin corregir). Pero es que además difícilmente se pudo inaugurar en el año 1843, porque fue precisamente en ese año (23 diciembre 1843) cuando se formó la comisión que se ocuparía del proyecto para construir el teatro.
Y para continuar argumentando que la fecha de inauguración es errónea, diremos, que al Sr. Mignagoren se le encargó la construcción de diversos decorados de escena, obligándole a entregar el telón de boca con su mecanismo (torno) de accionamiento y cuatro decorados (quedando cinco decorados por fabricar) para el 30 de noviembre de 1844. ¿Más razonamientos? El 28 de enero de 1844 a las 11 horas se fijo el plazo para celebrar subasta pública en las que se adjudicarían las obras de cantería y carpintería gruesa, albañilería y hojalatería del teatro. En enero de 1845 las obras estaban casi terminadas (faltaban los decorados de Mignagoren), y ya en agosto de 1845 se celebraron bailes públicos en el Principal en honor a la visita de la reina Isabel II. Pero aún hay más, el inicio del cuarto párrafo de la Web vuelve a contradecir la fecha inaugural de su primer párrafo, al decir, “el 18 de noviembre de 1843 el arquitecto municipal Joaquín Ramón Echeveste presentó los planos del nuevo teatro…”. Entonces, nadie se ha preguntado en DK ¿Cómo lograron construir un teatro en 44 días? Si se pretende ensalzar la historia de los teatros de gestión pública, los únicos que todavía posee la ciudad, trasladando como valor histórico primordial el factor tiempo, ¿No convendría divulgar semejante proeza? No estaría tampoco demás que comprendiéramos, que el pasado es nuestro presente con fecha de caducidad, y para tenerlo se ha de preservar.

Pero concluyamos. En la página Web se muestra como curiosidad sorprendente la intensa vida cultural del teatro Principal en la que las compañías de teatro, opera y zarzuela, recalaban en la ciudad de 3 a 5 meses ofreciendo su repertorio de obras, pero lo relacionan y lo ligan con el Principal desde 1931. Sin embargo una somera incursión por la hemeroteca (Pueblo Vasco 26-febrero-1931) de la época lo desmiente, situando los hechos de esa frenética actividad mantenida en el teatro Principal durante el periodo que abarca desde 1845 hasta 1925, año en que cayó definitivamente su telón.

Y ya para terminar. Si intentas imprimir en papel la historia indeleble del Antzoki Zaharra, la que se relata en la Web de DK, obtendrás un folio en blanco. ¡Compruébalo! Es como una historia fantasma, un espejismo, la historia se pierde en un trayecto misterioso, como cuando escribes con la espuma de las olas varadas sobre la arena de la playa…o algo parecido, aunque mucho menos romántico.



Pontevedra -2004



Bibliografía consultada

- “San. Sebastián en el siglo XIX”. Ángel Pírala. (1900).
- “Del San. Sebastián que fue”. J.Mª Peña Ibáñez. (1999).
- “Arquitectura Pública en la Ciudad de San Sebastián (1813-1922)”. Mª Carmen Rodríguez Sorondo. (1985).
- “San Sebastián 1812-1912. Del Teatro del Cubo al Teatro Victoria Eugenia”. Xavier Aramburu Puente. (1991).

19 septiembre 2008

Actores autómatas


Hace unos días hablando con una amiga actriz acerca de futuros proyectos me confesó que había visto el blog y que le parecía bonito, espero y deseo que después de leer esto mantenga la misma opinión. Estoy seguro que así será porque no es nada corporativista y porque en cierto modo, ella me inspiro el artículo cuando me decía con desanimo pero desparpajo – Kar, hay actores que ponen el mismo énfasis al pronunciar "te quiero" que "¡me meo!"- Y yo te creo, porque tienes razón. Es parte del problema.

¿Escasean las autenticas vocaciones?, ¿hay desgana en la escena?, ¿ausencia de oficio?, ¿deslumbran las luces de neón?, ¿cuesta tanto romper las telarañas para expresar las emociones? Una cosa es que el público aceptando los convencionalismos teatrales sea dócil y predispuesto, ¡pero coño que se le tome por tonto, NO! Si no la quieres besar (y tú sabrás por qué), ¡pues no la beses!, pero liarte con un paripé en pose estilo tirabuzón de tango gardeliano pasional, y que se note que sólo hay un apretujar de mejillas…no se, algo está fallando… ¿a ver si va a ser que debido a un fallo técnico no han podido morrearse como mandan los cánones del corazón? ¿Qué les pasa a los actores de esta era?, ¿les disgusta serlo? Algunos de los que yo conozco, inician la representación a las puertas del teatro utilizando técnicas de camuflaje chuscas, dicen que para resguardar su intimidad. Llegan a la función casi acompañando la entrada del público, como necesitados de notoriedad y sobrados de arte. Es otro tipo de teatro en el que intervienen el ego, la petulancia, las vanidades, las sonrisas sintéticas nada convincentes, el marketing personal. Con ademanes apresurados tropiezan con el camerino donde van a caracterizarse al sprint. Aún les queda tiempo para contactar con el mundo exterior - llamada de móvil- ¡oye! ¿Te parece que luego quedemos para tomar unas copas?

- Irrumpe la regidora en el vestíbulo, esforzándose por mantener la compostura – ¡Por favor a escena!

…y ya a pie de escenario, la hornada de artistas, entre cajas despliega el arsenal de estrategias para apoderarse del espíritu del personaje; ejercicios aeróbicos, movimientos espasmódicos, sonidos guturales regurgitados. Hay que desinhibirse. Uno cree hallarse ante la visión de una chaladura o cuadro psicótico, si no fuera porque sucede en el interior de un teatro. El método acongoja, parece ofrecer un futuro interpretativo ilusionante, prometedor. Pero la experiencia introspectiva no se ve refrendada en escena y termina siendo decepcionante. Más de lo mismo, actores robóticos, clónicos, escupen el texto en soniquete, muerden las palabras, gula con las frases, les puede la excesiva confianza en hábitos académicos, en rutinas escénicas con olor a alcanfor. Con las prisas, parece como si el personaje transfigurado en okupa, se quedara habitando en el camerino encadenado a un profundo suspiro, o conmocionado con el último politóno enviado por el enésimo ligue del verano. Pero seamos optimistas. Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.

02 septiembre 2008

Un poco de lo que fue el teatro


Con la complicidad de la sala inmersa en la oscuridad, el telón jalado por el tramoyista desaparece como en un acto de encantamiento, para acompañar a la guardamalleta en su viaje hasta el telar. Es entonces, cuando da comienzo el encuentro con los pensamientos del autor, con la fantasía y la libertad. Cuando irrumpen en escena los acróbatas de las emociones. Cuando actores y actrices convertidos en druidas, nos abducen con su pócima interpretativa para succionarnos el alma. ¡Cuantas sensaciones, cuantos corazones conmovidos, rotos, cuantas risas, amores, desamores, lágrimas y penas!, se ocultaron bajo la linterna del antiguo teatro.

Con el regreso de la farándula trashumante, se desempolvaban las entrañas de los proyectores para que al mandato del traspunte, tiñeran la escena con chorros de luz arrojados entre las bambalinas. Se trataba de hacer creíble lo ilusorio. Luz surcando el telar. Estelas suspendidas sobre el aire describiendo trayectorias vertiginosas para pasmar al sofista, astrónomo del espacio escénico que tenía su morada en las galerías del telar.

Los rayos de luz levitaban en el proscenio, para revelar la presencia del comediante y mostrar lo fastuoso del decorado. Y al acabar la representación, más luz tiznando la escena, pero entonces prevalecía ya un único objetivo, observar mejor la certeza de la mentira contada, desenmascarar la farsa y a los impostores, revelar al público que lo acontecido sobre el escenario era tan sólo… Teatro. Elixir de vida.

01 septiembre 2008

... y cambiábamos la historia.


Hoy decido descolgar de las paredes del Antzoki Zaharra las palabras que hace ocho años escribí, y que permanecían entre sus muros como testigo mudo de todo lo que acontece en su caja escénica. El motivo no es otro que el de rendir mi más sentido recuerdo a todos los tramoyistas que son y han sido. Sin ellos el teatro sería diferente.

Iniciamos la reforma de las infraestructuras escénicas del Antzoki Zaharra y sin embargo, ello causa en mí una seria disputa con mi conciencia. No olvido que recibimos los vestigios de un pasado enajenado que forjó los jalones de una escenotecnia teatral precursora de la actual.

Durante décadas nos mantuvimos como fieles albaceas custodiando antiguos artefactos de tramoya diezmados por los avatares acontecidos en un telar, que en el transcurso de su historia ofició en una liturgia secular, la de hacer verosímil lo ilusorio.

La contemporaneidad nos aboca a emprender la sucesión del legado de tramoya de nuestros antecesores. La modernidad nos fuerza a truncar la historia de las máquinas de artificio teatral, no sin que cause en mí numerosas contradicciones.

Ha sido necesario reemplazar las reminiscencias de tramoya conceptual neoclásica existentes, para no permanecer cautivos por infraestructuras de maquinaria y parafernalia escénica, que imponían de un modo inconciliable procedimientos de trabajo y puestas en escenas pertenecientes a épocas remotas. No sé si acertamos. Me atosigan las dudas.

Carretes, trócolas, cornamusas, escotillones, garruchas, guindaletas, acompañaron de manera pertinaz la vejez de cómicos y tramoyistas. Hoy enriquecen el acervo sentimental del sofista que los maniobró con la pericia de un orfebre. Ahora y siempre permanecerán en nuestra memoria.



© 2001 - Juankar Fernández -

03 agosto 2008

Ñaque o de piojos y actores


¡Buff! ¿Por dónde empezar? …fueron tantas las sensaciones vividas como los recuerdos encontrados. Si te digo que en la noche de Olite Talía apareció para despertar a mi corazón, pensarás, ¿qué hace este tipo aireando sus romances? Y tendrías razón. ¡Pero no! Estos son amoríos metafóricos, platónicos, de los que no involucran ni comprometen. ¿O tal vez, si?, a veces incluso demasiado. Debe ser por la noche, en ella busco la tranquilidad necesaria para escribir, pero cuando le quitas tiempo al sueño también aparecen la incoherencia, las frases alambicadas y la facilidad para divagar. Hoy ni tan siquiera me siento capaz de organizar el revoltijo de pensamientos, muchos de ellos van a quedarse huérfanos. Disculparme por el batiburrillo y los brincos de ideas, resulta que andan enredando los sentimientos y no puedo con ellos.

No suelo ser muy devoto y si más dado al paganismo, pero ver representar "Ñaque o de piojos y actores" (IX edición del Festival de Teatro Clásico de Olite) ha insuflado en mí una extraña fe por el teatro. El hecho de presenciar esta obra en el claustro de San Pedro me hace albergar alguna que otra duda entorno a la influencia monacal para captar en mí esta inusitada devoción teatral.
¡Que gran acierto! Sacar el teatro afuera del edificio teatral, a otros espacios donde no se encuentre tan constreñido, oprimido, peripuesto, cautivo, con tanta naftalina. El teatro hoy necesita ser rescatado de los teatros para llevarlo y acercarlo hasta la gente. Teatro clásico en un claustro. Un claustro que tiene por ábside la bóveda celeste de Olite y sobre ella las estrellas custodiando para no romper el hechizo. Allí estaba la luna luciendo solidaria, como guardiana contratada para ese día, y a su lado el labriego venido desde Ujué, la estudiante de Pamplona con rictus serio y Sara de Tafalla con su incesante risa, ¡que magnifico contraste!

Llega la hora anhelada, el momento mágico, el instante de la abdución que nos trasladará a otros tiempos. Nos perdemos en un leve pestañeo y nuestros ojos descubren a su regreso que nos encontramos a 400 años del presente. Por entre el atrio empedrado irrumpen Ríos y Solano, dos cómicos de la legua del siglo XVII que van a ir desgranando sus desventuras, las penurias de unos juglares errantes que actuaban en plazuelas, posadas, rúas, que desparramaban briznas de cultura contenidas en loas, entremeses, autos y, lo hacían por los lugares más remotos de la meseta castellana. Era una época dura para actores/actrices, pasaban hambre, tenían pésima reputación, se les consideraba pícaros y embaucadores, eran repudiados obligándoles a acampar a una legua de las murallas de las ciudades, pueblos o aldeas.

Tremendo el trabajo actoral de Juan Alberto López y Yiyo Alonso -(actores/productores)- ¡Que lección magistral de teatralidad! Impartieron cátedra acerca de la palabra escenificada, historia y humanidades.

Hay una escena en la obra donde Ríos le dice a Solano -"el arte requiere de artificio, de apariencias y tramoyas"- traigo a colación este texto porque imbrica con anteriores artículos del blog, al parecer ya por entonces también había inquietud por la puesta en escena, aunque no alcanzaba el cariz de contubernio actual. Ésta obra es otro claro ejemplo, de que para generar ilusión, para que te atrape una obra teatral, para obtener la excelencia, no son vitales las inversiones millonarias en aparato escénico, como tampoco es imprescindible mutilar magnificentes edificios teatrales en aras de una presunta ¿funcionalidad? para acabar obteniendo mausoleos, donde el acontecimiento más relevante lo constituya la pasamanería y el boato de los espacios de relación-convivencia junto con un deshabitada platea. ¡Demasiadas ínfulas!

Ñaque o de piojos y actores está dotada de una puesta en escena casi rigurosamente historicista, minimalista para que el artificio escénico no engulla el texto interpretado, por escenografía una cortina colgada y un arcón metamórfico que tan pronto es bergantín, como carromato, camastro o alacena.

Si tu pasión es el teatro deberías ir a verla allí donde se represente, aunque sea hasta el último confín del universo galáctico.

Ríos le espeta a Solano -"No es el público el que viene al teatro. El público cuando salimos a escena, ¡ya está ahí! Somos los cómicos los que venimos."- y yo apostillo- ¡Que así sea, mientras el mundo siga aquí!