12 enero 2013

Teatros sin humos


¿Debe aplicarse la ley cuando fumar tabaco en escena es una exigencia del guión? Para los actores y directores, la respuesta es clara: plantear una multa es atentar contra la esencia del teatro, que no es otra que representar la realidad. Yo soy de los que piensa que ahí se equivocan, para mi el teatro actual (no todo el) es una vulgar insinuación de la realidad, una descolorida fotocopia. Y por supuesto el teatro y el cine transmiten valores, costumbres, hábitos, y van conformando en cierta medida el tipo de sociedad en la que deseamos convivir. No entiendo a aquellos que aluden a la veracidad en una cuestión tan trascendental, mientras se pasa al trote y de puntillas sobre diferentes consideraciones relacionadas con la puesta en escena que merecerían probablemente otro rigor teatral. ¿Emplear la libertad de expresión a modo de cohartada haciéndola prevalecer sobre el derecho a la salud? El consumo de tabaco en un escenario siempre podría simularse, del mismo modo que se finge el consumo de alcohol, de drogas (nadie se mete un pico de heroína), el maltrato o la muerte a tiros de algún personaje. En el teatro los acontecimientos no suceden se imitan.
¿Podría llegar a convertirse el teatro en un escaparate propiciatorio de conductas "socio-sanitarias" reprobables? ¿Acaso el teatro no interviene como elemento profusor de opinión? 
Complicado equilibrio para no recibir algún trompicón.  La polémica está servida.



Extracto de prensa


La polémica la encendió la Agencia de Salud Pública de Barcelona el pasado 1 de febrero, cuando, tras recibir una denuncia ciudadana, le envío una carta al teatro Apolo advirtiéndole de que infringía la ley al dejar fumar a los actores del musical Hair.

“Desde la Agencia de Salud sólo les advertimos de que podrían estar incumpliendo los artículos 7 y 19 de la ley (Ley/28), algo que podría ser sancionado con entre 600 y 10.000 euros" . "El último responsable es el teatro, no el productor. Estamos esperando su respuesta", aseguran. Si no la hay, actuarán, aunque están estudiando si el hecho de que los actores no fumen tabaco, sino otras hierbas, supone un resquicio en la normativa.

No tendrán que esperar mucho porque el director de Hair, Dani Anglés, afirma que están elaborando "una respuesta oficial, vía abogados", que les llegará en tres o cuatro días. "A nosotros nos preocupa la salud de nuestros actores y bailarines, por eso lo que fuman no es tabaco, sino hierbas del pastor, una mezcla de albahaca, laurel, manzanilla y eucalipto que se compra en herbolarios. Es inocua, es como si el público estuviera al lado de una barrita de incienso". "Espero que esto se resuelva aquí y cree jurisprudencia para casos posteriores", señala Anglés, que va más allá y se pregunta qué hay que hacer con estos textos dramáticos, qué tipo de censura es ésta y a qué países se irán a grabar series de fumadores como Mad Men. " En Nueva York, que tiene una de las leyes antitabaco más restrictivas, se permite que se fume si lo pide el texto", explica el director.

Una medida que se apoya, casi por unanimidad, en el gremio de artistas. Juan Carlos Rubio, director de la obra de teatro Razas, en la que Toni Cantó se fuma un pitillo, lo tiene muy claro. "En mis obras hay mucho cigarrillo. Me parece ridículo que se prohíba fumar en el escenario. Creo que el sentido común debería ser común y aplicar la ley como se debe aplicar. Si alguien tiene la pituitaria tan sensible habría que ver qué se puede hacer..." bromea.

También el montaje de Un tranvía llamado deseo echa humo. Sin embargo, fuentes del Teatro Español de Madrid, donde se representa, aseguran que no tienen constancia de ninguna denuncia, inspección ni advertencia. "Hasta ahora no ha habido ninguna queja, pero si las hubiese, habría que tomar medidas. Obtener un permiso especial o usar un simulacro de cigarrillo" afirman.

Desde la asociación sin ánimo de lucro No fumadores.org, su presidenta, Raquel Fernández, dice que hay que usar dispositivos de atrezzo. "Si los actores no se meten heroína de verdad, ni beben alcohol ni practican sexo de verdad, tampoco deben fumar", demanda. La Sgae, según fuentes de la asociación, hizo una consulta a Sanidad y ésta dejó claro que está prohibido fumar en escena. De hecho, la ministra Leire Pajín ha asegurado este martes que el teatro es un escenario en recinto cerrado y un lugar de trabajo. Por ello, ha aconsejado a la compañías que "simulen que uno fuma sin necesidad de fumar como simulan asesinatos que no son reales".

Habrá que esperar unos días a ver cómo se resuelve el litigio y descubrir si vamos camino de parecernos a Gales o Escocia, en cuyos teatros no se puede fumar; a Irlanda, donde pueden usar cigarrillos de hierbas; o a Londres o Nueva York, ciudades en las que los actores pueden echar humo si lo exige la obra.


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