05 septiembre 2011

Ecología conflictiva


No se. Se me ha ocurrido traer hasta aquí mis inquietudes verdes de otros tiempos, cuando ser ecologista no era una moda y estaba mal visto, cuando nos crujían a hostias en las marchas por Itoiz o en las protestas antinucleares. Te preguntarás a que viene esto. Bueno es que estoy mosqueado por una obra de teatro, “La guerra de los Rose”. No voy a entrar a enjuiciar criterios artísticos (porque me cabrearía), y bien que podría hacerlo, pero no. Hoy se viven otros tiempos y a cualquier empresa le importa su imagen corporativa, al menos es lo que yo creía. Error. Ésta obra de teatro deja una huella ecológica basada en el cálculo de la huella asociada al consumo eléctrico (diseño de luces) y transporte de decorados que embroncaría a cualquier miembro de acción ecologista. Siete focos montados en calle para iluminar una ventana, ¡ventana! ¡no ventanal!, trece más repartidos entre cajas y dos ventanas que hablan y mucho de despilfarro o aptitud (“oficio”) del paridor/ra de las luces de ésta guerra de los Rose.
A lo que iba.
Huella ecológica del espectáculo = 0,726 Tn de CO2


3 comentarios:

  1. La obra es tirando a mala, pero Mar está requetebuuuena.

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  2. La marchas por Itoiz, ¡uhm que tiempos! joder eres un hipi.

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  3. Jkar, no es huella ecológica sino huella de carbono.Gracias por tus contribuciones, se nota tu ausencia.Saludos.
    Salud y ecologia.

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