05 mayo 2011

Proyecto de paz a través del teatro






Acabamos de pasar la peli en el Antzoki Zaharra y me ha dejado muy tocado, así que decido subirla al blog. Ironias del destino, al mismo tiempo en el Kursal se celebraba un evento belicista, con miembros de la OTAN incluidos. La ciudad supura hipocresia. Muy sintomatico que ésta pelicula no fuera seleccionada para exhibirse en el certamen de cine de derechos humanos y se haga ahora. Cuenta grandes tragedias humanas pero parece no agradar el contexto de vivencias en toda su expresión.

2 comentarios:

  1. Sería muy triste morir de una bala palestina". Esa fue la premonitoria frase del actor y director Juliano Mer-Jamis, un osado luchador por la paz israelo-palestina de madre judía y padre palestino, asesinado el lunes en la ciudad de Jenin, en Cisjordania, en la puerta del Teatro "La Libertad" que él mismo fundó cinco años atrás.

    Juliano Mer, que sintetizaba el intento de convivencia entre israelíes y palestinos, era el hijo dos militantes por la paz y miembros del Partido Comunista israelí, Arma Mer, judía israelí, y Saliba Jamis, árabe cristiano. Juliano sirvió como paracaidista durante su servicio militar obligatorio de tres años, tras lo cual comenzó su frondosa carrera artística y política. Esta militancia en dos frentes lo llevó a reemplazar a su madre en el campo de refugiados de Jenin, donde ella dirigía una escuela de teatro para niños junto a compañeros palestinos hasta su muerte de cáncer en 2002.

    En 2003 codirigió el documental "Los hijos de Arna", un homenaje al incansable trabajo de su madre para crear ese grupo infantil de teatro en los años ochenta. El documental finaliza con el estallido de violencia del año 2001-2002, que llevó a varios de los ex integrantes del grupo de teatro de Arna a tomar las armas e incluso a la muerte.

    Entusiasmado por los premios y el reconocimiento recibidos por el filme, Mer-Jamis fundó en el año 2006 el teatro "La Libertad", que co-dirigía junto al ex líder de las Brigadas de los Mártires de Al-Aksa Zakaria Zubeidi, comprometidos ambos con la lucha contra la ocupación israelí pero decididos a hacerlo por la vía pacífica y ofreciendo a los jóvenes una alternativa cultural y política a la de enrolarse en el fundamentalismo islámico.

    Justamente esa decisión política y de vida es la que acercó a Juliano a la muerte. En los últimos años se produjeron dos intentos de incendio del teatro y Mer-Jamis recibió una serie de amenazas por parte de la organización fundamentalista islámica Hamás, que lo acusaba de "sionista", "quintacolumnista" y otros "pecados" como el de alejar a los jóvenes del camino de las armas hacia la lucha pacífica contra el enemigo. En Jenin, estas amenazas son una condena a muerte y la única duda era la fecha del cumplimiento de la sentencia.

    En una rueda de prensa realizada en abril de 2009, Mer-Jamis reconoció su temor ante las amenazas y aseguró que había tomado medidas de protección. "No estoy jugando a ser ningún héroe, realmente estoy asustado (...) Sería muy triste morir de una bala palestina" dijo entonces, mientras las amenazas del Hamás proclamaban que "si las palabras no ayudan, nos veremos obligados a hablar el lenguaje de las balas".

    Y las balas llegaron el lunes, cuando Juliano salía de su teatro y entraba al coche en cuyo asiento trasero se encontraba la baby sitter de su hijo de 8 años. Juliano alcanzó a conducir 150 metros cuando lo detuvo un joven que, a cara descubierta, se acercó a la ventanilla delantera y le disparó cinco balazos mortales. La baby sitter, una muchacha de Belén, resultó herida.

    Juliano Mer-Jamis fue velado en la ciudad israelí de Haifa, donde nació. Su féretro fue trasladado a las cercanías de Jenin, donde las autoridades israelíes permitieron a los palestinos pronunciar palabras de despedida. Entre ellas sobresalieron las de Zakaría Zubeidi, con un reclamo estremecedor: “¿Cómo podemos luchar contra la opresión del otro cuando entre nosotros mismos estamos tan divididos?”. Zubeidi prometió encontrar a los responsables del asesinato de su amigo.

    Finalmente, Juliano fue trasladado al cementerio laico del Kibutz Ramot Menashé, a mitad de camino entre Haifa y Jenín, dos ciudades que se quedan huérfanas de un combatiente por la convivencia. Los amigos y parientes de este "mártir por la paz" se comprometieron a continuar por esa senda.

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  2. Para que luego digan que el teatro es cosa de niñ@s bien.

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